sábado, 13 de octubre de 2012

¿Resurrección de Moloch en pleno Siglo XXI?

¿Resurrección de Moloch en pleno Siglo XXI?:


AYER MOLOCH, HOY ABORTO

Moloch era el dios de los antiguos cananitas o fenicios. Lo consideraban el símbolo del fuego purificante, el que, a su vez, simbolizaba al espíritu. Creían que, como resultado de una catástrofe ocurrida en el comienzo del tiempo, ese espíritu se había transformado a sí mismo en obscuridad al convertirse en materia.
Según las creencias fenicias -de acuerdo con la herejía gnóstica- el hombre era la encarnación de tal tragedia ontogénica y para redimirse de ese pecado era necesario ofrecer sacrificios a Moloch inmolando bebés, por ser considerados los más impregnados de materia.

Lanzar recién nacidos al fuego constituía el más agradable sacrificio que podía ofrecerse a esa implacable divinidad, representada por una gigantesca estatua de bronce que encerraba un horno en su cavernoso cuerpo. 

Las madres arrojaban a sus propios hijitos vivos en el incandescente vientre de Moloch, el que esperándolos de brazos abiertos, devoraba por el fuego a sus pobres y pequeñas víctimas. Y para atenuar la repulsión causada entre los que asistían a tales escenas, los inicuos sacerdotes de Moloch tomaban el cuidado de hacer tocar trompetas y rufar tambores para sofocar la infernal melodía de los gritos de los inocentes. (1)
Así, sin pena ni piedad, en aquellos tiempos los fenicios inmolaban millares de criaturas... ¿Sólo en aquellos tiempos? ¿Sólo los fenicios?
* * *
El aborto, en efecto, era una costumbre generalizada en el mundo pagano. Pero Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz, al redimir al género humano, destruyo esa monstruosidad en las naciones cristianas, bajo el benéfico influjo de la Iglesia.
Fueron necesarios muchos siglos de decadencia para que los hombres osaran volver a "endiosar" la práctica criminal del aborto al despenalizarlo o autorizarlo por los más diversos motivos.
Por primera vez, recién en 1920, el aborto fue legalizado en la Unión Soviética por el socialismo marxista, bajo la dictadura de Lenin. En la década del 40 y del 50 le siguieron Japón, Canadá, Suecia y varios países de Europa oriental dominados por los comunistas. Y en los años 60 y 70, en plena "revolución sexual", tanto en los EE.UU. como en la mayoría de los países de Europa occidental, fueron abiertas las puertas al aborto legal o al menos a su despenalización.
De este modo, en los umbrales del siglo XXI, cuando tanto se proclaman los “derechos humanos”, el lugar de los sacerdotes fenicios lo ocupan médicos sin escrúpulos. Pero tragedia aún mayor –para cuya descripción el lenguaje humano tiene dificultad de encontrar las palabras exactas- el vientre de Moloch ha sido reemplazado por el propio seno materno...

Quién hubiera de decir que, en nuestros aciagos días, el lugar de mayor riesgo para la vida de un niño es ¡el vientre de su madre!, el lugar por naturaleza más resguardado, más acogedor. 
¿Puede haber una mayor y más monstruosa inversión de valores?
"The womb has become a tomb"…(el seno materno se transformó en una tumba).
* * *
¿A qué divinidad se inmolan hoy las millones de víctimas inocentes? 
Varían de acuerdo a un politeísmo macabro.
Cuando se trata de rendir culto al 'placer sexual', sin respetar las finalidades y consecuencias establecidas por la propia naturaleza, ese dios se llama Eros y la religión toma el nombre de Erotismo.
Cuando se trata de evitar 'estorbos', en una frenética búsqueda de conveniencias personales, ese ídolo se llama Ego y la religión tiene el nombre de Egoísmo.
Sobre todo esto, se yergue el Leviatán, es decir, los Estados hipócritas y las organizaciones internacionales, cuyos voceros tanto hablan de derechos humanos pero que son cómplices de una injusticia clamorosa: el exterminio del más indefenso de los seres, el no nacido. Y ahogan en la sangre de las víctimas inocentes al más elemental de los derechos fundamentales del hombre, el derecho a la vida, practicando la más odiosa de las discriminaciones contra el ser humano en la fase pre-natal de su existencia.
En realidad, el Moloch moderno es mucho más implacable que el dios cananita: los sacrificios humanos de la antigüedad son insignificantes si se comparan con los 50 millones de niños que todos los años son sacrificados en el vientre de sus madres.
 
La paradoja no podría ser más flagrante:
Precisamente de la madre el hijo debería esperar amor sin límites, pero ella lo inmola, no ya en un altar en llamas, sino en una fría mesa de operaciones.
El médico, cuya misión es garantizar la vida, se transforma en el instrumento de su muerte.
El Estado, que debería castigar a los criminales que levantan la mano contra su vida, niega al nonato el derecho a vivir.

Este trágico símbolo de la decadencia moral de la sociedad denuncia también su profunda deshumanización e irracionalidad.

De su deshumanización, por considerar a la vida del hombre como algo trivial, etéreo, una vana brisa sin una finalidad específica ni destino trascendente. De su irracionalidad, por conducir a la matanza de una vida inocente.
El aborto contradice profundamente la naturaleza humana. Es un desorden fundamental que nos aleja del principio moral más básico, el que nos manda respetar la vida de nuestros semejantes.
Bien y mal, justicia e injusticia no son meras convenciones o caprichos. A ellos debemos adecuar nuestra conducta personal para el cumplimiento de nuestros deberes.
Ahora bien, el derecho y la justicia sólo encontrarán una sólida y efectiva justificación si afirmados en sus últimos y más absolutos fundamentos, es decir, si se comprende que los inalienables derechos del hombre le vienen de su condición de haber sido creado a imagen y semejanza de Dios, y, que, como criatura, tiene el deber de dar a los demás lo que les es debido.(2)
* * *
En esa perspectiva, anhelamos que la lectura de este artìculo contribuya a que todos cumplamos con el deber sagrado de proclamar, sin tapujos y con toda valentía, la verdad, toda la verdad.
Acomodarse, ceder al miedo, a la pereza o entrar en componendas a costa de omisiones y concesiones inaceptables para la conciencia católica, constituye una defección.
Parafraseando al célebre Hugo Wast, debemos estar dispuestos, por el contrario, a no paliar las verdades fuertes ni disimular la buena doctrina, disponiéndonos a afrontar gustosos las consecuencias de ello. 
Si así lográsemos evitar que se disipe la vida de un niño dentro del seno de su madre, asesinado por un "especialista" sin conciencia antes de nacer, "nos consideraríamos ricamente pagados sin que nos importase nada el odio sobreviviente al haber expuesto con palabras claras las leyes de Dios y las enseñanzas de la Iglesia".(3)
¡Qué la Santísima Virgen María, Madre del Verbo Encarnado y Madre nuestra, conceda este privilegio a todos los que luchan en defensa de la vida inocente!

Notas:

1. *) Cf. Dr. Johann B. Weiss, "Historia Universal", Vol.3, Los Hebreos; los Fenicios; sus viajes y colonias, Barcelona; La Educación, 1937, pp. 904-905.

2. (*) Cfr. Josef Pieper, "Justice", Ed. Pantheon, New York, 1955, pp. 21-22.

3. (*) Cfr. Hugo Wast, "Autobiografía del hijito que no nació", Ed. Theoría, Buenos. Aires., 1994, p. 13.

 


FUENTE: Fundaciòn Argentina del Mañana 

 

(cortesía de http://apokalypsisdeluis.blogspot.com/)

Una reflexión sobre el 50 aniversario del Concilio Vaticano II

Una reflexión sobre el 50 aniversario del Concilio Vaticano II:
Presentamos a continuación una reflexión muy interesante y oportuna que nos hiciera llegar el Padre Mauricio Zárate de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia, respecto al L Aniversario del Concilio Vaticano II.



Pero, hay algo bueno que celebrar?
Mientras suenan los estruendosos ecos, aunque hueros,  de la celebración del cincuentenario de la apertura del Concilio Vaticano II, yo me pregunto ¿Qué es lo que hay que celebrar? ¿No nos corresponde, más bien, llorar amargamente a causa de este Concilio? No voy a traer aquí los gravísimos escándalos financieros, sexuales, pecados contra natura y los abusos contra niños cuyos ángeles están viendo a Dios, en cantidad que jamás existió antes de este Concilio. Hay algo mucho más grave que este Concilio nos ha dejado: la falsificación de la fe católica, su ecumenismo y la prostitución con las falsas religiones, que clama la venganza de los mártires durante 2000 años.Traemos este artículo, muy realista,  de nuestro comentarista Sofronio. 
¿Hay que celebrar el vaciamiento de las iglesias, el abandono masivo de los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación y del Matrimonio católico, la irreverencia al Santísimo Sacramento ante el que casi nadi se arrodilla? ¿Hay que celebrar el abandono de la fe católica de la mayoría de los bautizados, la pérdida de más del 50% de consagrados en las ódenes e institutos religiosos, el aseglaramiento de monjes y monjas?  ¿Hay que celebrar, tal vez, la venta de iglesias por falta de fieles, para convertirse en hoteles o pub? ¿ Hay que festejar el cierre de seminarios por falta de vocaciones, y la imposibilidad de ‘reponer’ el número de los sacerdotes que fallecen?  ¿Hay que celebrar que pase, como en Irlanda, antaño masivamente católica, que hoy no se confiesen católicos ni la mitad de la población de ese país? ¿Hay que celebrar el sacrilegio de Asís donde no se permitió que entrase la imagen de la Virgen de Fátima, pero se puso un Buda encima del Sagrario (‘abominación de la desolación’ profetizada por Daniel y que nos recuerda Nuestro Señor Cristo)? ….Ciegos sois los que celebráis esta triste efemeride; ciegos guiando a otros ciegos al precipicio de la apostasía; ciegos que apagáis la fe en Cristo Jesús; o más que ciegos,.. tal vez seáis lobos vestidos con piel de oveja contra los que nos advirtió el Apóstol ¿No veis la decristianización de Epaña, de América, de Europa..? ¿Y seguís de fiesta, proponiendo planes ‘pastorales de boureau’, cual si fuiseis funcionarios? ¿Por qué no subís, pastores, al Calvario con Cristo? ¿o es que no iba  con vosotros aquello de que ‘ el buen pastor da la vida por sus ovejas’?
¿Os quereis quedar en el Monte Tabor o peor aún, congraciados con Caifás y Anás para que no os persigan, mientras Cristo sigue solo en el Calvario? ¿No sabeis que no se nos ha dado otro Nombre que el de Cristo Jesús, por el cual podamos salvarnos? ¿Por qué, entonces, seguís bendiciendo al Islam, al judaismo talmúdico y a los adoradores de los demonios en vez de predicar a Jesús? ¿ Por qué seguis diciendo que la Antigua Alianza está vigente para los judíos? ¿ Por qué simuláis que fuera de la Iglesia Católica hay salvación? ¿ Por qué calláis la verdad: que la Iglesia fundada por Cristo es la católica y no las congregaciones de los herejes?  ¿’Qvo vadis’? preguntó Pedro al Señor, cuando según la leyenda, Pedro huía de la persecución de los romanos ‘A ser crucificado de nuevo’ repondió el Señor,y antes estas palabras, según dicen, Pedro volvió a entrar en Roma para ser crucificado.; pero hoy vemos a sus sucesores saliendo por la Vía Apia ha elogiar a los rabinos de la Sinagoga; cruzar el charco para desclazarse en las mezquitas; alagar a Lutero; besar el Coran ..Olvidaos de este triste y nefasto concilio que ha traido tanta desolación a la Iglesia;  y también de sus enseñanzas erróneas respecto al ecumenismo, ya condenado por los papas anteriores de forma infalible; del concepto de libertad religiosa condenada infaliblemente en el Sylabus de errores; de la colegialidad episcopal que ata de pies y manos al Vicario de Cristo; volved al Santo Sacrificio de la Misa católica que rezaron todos los santos, mártires, confesores y vírgenes y subid al Gólgota, pastores; Cristo está siendo azotado y crucificado por vuestras doctrinas desviadas de la única fe católica ¿No habeis oído que si la sal se vuelve insípida sólo sirve para ser pisoteada y echada al fuego? ¿No habeis oído a Cristo, Nuestro Señor, que un árbol bueno no puede dar futos malos? Ergo, si los frutos son tan malos, el concilio no es un árbol bueno. Amigo católico fervoroso, quiero recordarte las palabras del Papa Félix III:
“El error al que no te opones, lo apruebas” 
Hermanos católicos, esta es una hora muy amarga; mucho más que aquella en que casi todos los obispos habían caido en la herejía de Arrio y negaban la divinidad de Cristo. Entonces, sólo entre el 1% y el 3% de los episcopos se mantuvieron fieles a Nuestro Señor Jesucristo confesando su divinidad, y entre estos pocos fieles destacó S. Atanasio. Sus palabras, dirigidas a los pocos fieles verdaderamente católicos que no habían caído en la herejía, son hoy más actuales que nunca:
«Hermanos,como custodios de los misterios de Dios, alzáos y actuad.Vosotros que veis ante vuestros ojos la devastación que otros están perpetrando».(San Atanasio, “Patrología griega”, XXVII, 219)
Hermanos católicos, un sólo seglar se lavantó ante el sermón del más importante Patriarca de Oriente, Nestorio, que desde el púlpito estaba negando el dogma de que la Virgen María era la Madre de Dios. No,hermanos católicos,  no lo hiceron los clérigos tibios de la iglesia de Laodicea, sino que aquel humilde laico, iluminado por el Espíritu Santo, tuvo la fortaleza suficiente para gritar en medio de la hermosa basílica, una palabra dirigida al Patriarca hereje:
‘Anathema sit’
Si vosotros celebráis este mal árbol,higuera esteril, nosotros no lo haremos, preferimos hacer lo que agrada al Señor: Penitencia por nuestros muchos y enormes pecados y por vuestra ceguera.
¿Qué fe se va a proclamar este AÑO DE LA FE? ¿La fe expresada en el dogma católico, extra ecclesiam nulla salus (fuera de la Iglesia no hay salvación, o la de los errores contenidos en la Dignitates Humanae y otros documentos conciliares que contradicen todo el magisterio anterios de los papas? Aquí seguiremos predicando la fe de los Apóstoles y la de los mártires que murieron por hacer proselitismo; sí, sí,  proselitismo  (palabra que censuráis los que sois modernistas y acción que prohibís los defensonsores de tanto error, haciendo caso omiso del mandato de Cristo ‘ Id a todos… y bautizad en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo..el que crea y se bautice se salvará, el que no crea se condenará) proclamando la necesidad de creer en Cristo Jesús y bautizarse para salvarse; proselitismo porque el que deramaron su sangre los mártires por predicar a los que adoraban falsos dioses.Esta es nuestra Fe, la fe católica, única verdadera.
He aquí un testimonio de lo que ha traido el Concilio Vaticano II entre las misiones, practicamente paralizadas a causa de este concilio y que se comenta por si mismo; y lo más grave es que hay obispos también se han vanagloriado, según sus mismas palabras, de lo mismo que este infeliz misionero; se olvidan de que deberán dar cuenta a Cristo por lo que hicieron con sus talentos.
Silvano Sabatini, misionero de la Consolata que se comprometió durante 40 años con los indígenas de la Amazonia brasileña, tiene mucho que contar sobre el sentido de la Misión, con todas sus tensiones, contradicciones y complejidades. La agencia Adista presenta el increíble (anti)testimonio de este misionero de la Consolata, que dedicó su vida a las poblaciones indígenas y ahora cuenta su experiencia con un ensayo titulado “El sacerdote antropólogo.- “Entre los indígenas de la Amazonia” (Ediesse, Roma2011); escrito en colaboración con la antropóloga Silvia Zaccaria-.En el libro se habla mucho del «desastre cultural» provocado por la orientación asimilacionista de los misioneros poco iluminados, que ha complicado mucho la acción de los grupos de los misioneros de Catrimani (en medio de la selva tropical brasileña), que se centra en la elaboración de un «proyecto político-teológico deemancipación», mediante la defensa de la“maloca”, la casa común, «como lugar histórico social, pero también mítico-teológico de la realidad indígena», la total aceptación del mito y de su valor objetivo, al que Sabatini se ha sumado con toda su fe y su inteligencia humana.Este proyecto tiene una visión herética de la evangelización que se expresa de forma única:«No bautizamos a ningún yanomami –declara Sabatini– porque estábamos convencidos de que no tenía sentido bautizar a la persona fuera de la comunidad y que es la cultura la que debe ser evangelizada: el hombre tiene derecho a tener su cultura y debe encontrar en ella la forma para expresarse cristianamente. Bautizar fuera de la comunidad habría significado crear en el bautismo unadoble personalidad». Motivo por el que, cuenta Zaccaria, «Sabatini respondía a aquel monseñor ansioso por saber cuántos yanomamihabía bautizado: por gracia del Buen Dios,NINGUNO.Ante este testimonio anti cristiano de un religioso impulsado por el ‘espíritu’ del Vaticano II nos quedamos sin palabras ¿ Se extrañan todavía de que algunos alcen el grito al cielo para denunciar la casi abosoluta paralizaión de la Misión ad gentes tras el Concilio? ¿ Alguno piensa que Cristo va a nutrir a las órdenes religiosas que se niegan a cumplir su mandato de predicar y bautizar ? No hace falta ser profeta para saber que, si no se vuelve a la Santa Tradición de la Iglesia seguirá agrandándose la crisis.

¿El Vaticano II a la luz de la tradición?

¿El Vaticano II a la luz de la tradición?:

¿El Vaticano II a la luz de la tradición? 

Carta pastoral de el obispo Mark A. Pivarunas

Fiesta de los Santos Pedro y Pablo
Junio 29 de 1994
Amados en Cristo:
En estos últimos años, ha aumentado el número de publicaciones conservadoras que intenta excusar el caos y la confusión de la iglesia moderna mediante el equivocado argumento de que no hay nada teológicamente defectuoso en los decretos del Concilio Vaticano II; y que, supuestamente, la causa de los problemas son las malas interpretaciones de los sacerdotes, los religiosos y los laicos liberales. Estas publicaciones llegan hasta enumerar los abusos cometidos en la iglesia conciliar; mas insisten en la inocencia del Concilio. Los decretos del Vaticano II, reiteran ellos, deben ser interpretados a la luz de la tradición. Examinemos brevemente algunas de las muchas enseñanzas modernas emanadas del Vaticano II y veamos si pueden ser interpretadas a la luz de la tradición.
Antes que nada, cuando se usa la frase a la luz de la tradición, debe entenderse que, para las doctrinas en cuestión, pueden hallarse referencias en la tradición de la Iglesia. Así, interpretar una doctrina a la luz de la tradición significa que la misma ya ha sido enseñada por papas y concilios ecuménicos.
Comencemos por un examen de la Declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas. Al mismo tiempo que citamos esta declaración oficial del concilio, meditemos en cómo puede ser interpretada a la luz de la tradición.
Ya desde la antigüedad y hasta nuestros días se encuentra en los diversos pueblos una cierta percepción de aquella fuerza misteriosa que se halla presente en la marcha de las cosas y en los acontecimientos de la vida humana... Las religiones a tomar contacto con el progreso de la cultura, se esfuerzan por responder a dichos problemas con nociones más precisas y con un lenguaje más elaborado.
Así, en el hinduismo los hombres investigan el misterio divino y lo expresan mediante la inagotable fecundidad de los mitos y con los penetrantes esfuerzos de la filosofía, y buscan la liberación de las angustias de nuestra condición mediante las modalidades de la vida ascética, a través de profunda meditación, o bien buscando refugio en Dios con amor y confianza. (Declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas. Concilio Vaticano II; octubre 28 de 1965)
Antes de continuar con el texto, consideremos el inmenso error contenido en estas alabanzas al hinduismo — religión panteísta así como politeísta. En ella se concede la divinidad a muchas criaturas; es más, el mundo y todo lo que contiene, incluso el hombre, constituyen dios. Entre las diversas deidades hindús, hay tres de gran importancia: Brahma, el creador; Vishnú, el preservador; y Shiva, el destructor. Asimismo, veneran a varios animales: las vacas, por ejemplo, son las más sagradas; pero también adoran a los monos, a las víboras y otros más. Por otra parte, el hombre, dicen ellos, supuestamente toma parte en una evolución interminable de nacimientos y muertes llamada “reencarnación.”
¿Cómo puede entonces esta declaración conciliar decir que los hindús buscan “refugio en Dios con amor y confianza”? ¿A cuál dios se refiere? Definitivamente no al Dios verdadero.
“Y lo expresan mediante la inagotable fecundidad de los mitos y con los penetrantes esfuerzos de la filosofía.” ¿Cómo puede expresarse “el misterio divino” (que no está definido) a través de mitos e indagaciones filosóficas?
¿No escucharon alguna vez los autores de esta declaración el Primer Mandamiento de Dios: “Yo soy el Señor vuestro Dios, no tendréis dioses ajenos a mí”?
Continuando con el texto de la declaración:
En el budismo, según sus varias formas, se reconoce la insuficiencia radical de este mundo mudable y se enseña el camino por el cual los hombres, con espíritu devoto y confiado, pueden adquirir el estado de perfecta liberación o la suprema iluminación, por sus propios esfuerzos o apoyados con el auxilio superior.
El budismo, así como el hinduismo, es una religión panteísta que equipara el mundo creado con Dios; además cree en la reencarnación. ¿Cómo, entonces, pudo el Concilio Vaticano II manifestar oficialmente alabanzas a esta pseudoreligión? ¿Qué clase de doctrina es esa de proclamar que el budismo “enseña el camino por el cual los hombres, con espíritu devoto y confiado, pueden adquirir el estado de perfecta liberación o la suprema iluminación, por sus propios esfuerzos o apoyados con el auxilio superior”? ¿Y qué es esta ambigua “perfecta liberación” o “suprema iluminación”?
Además de su lenguaje equívoco — como el “misterio divino” y el “refugio en Dios con amor y confianza” de los hindús; o como el “estado de perfecta liberación” y la consecución de una “suprema iluminación” de los budistas — ¡la declaración es simple y llanamente la máxima manifestación de indiferentismo religioso! El indiferentismo religioso es el error, tantas veces condenado por la Iglesia católica, de creer que todas las religiones son igualmente buenas y que el hombre puede salvarse en la práctica de cualquiera de ellas. Esto es claramente falso, porque Dios ha revelado la religión verdadera con la que desea ser adorado: a través de su Hijo Unigénito, nuestro Señor Jesucristo. Cristo Jesús fue realmente una persona histórica y realizó los milagros más prodigiosos para probar su misión divina. Sostener que todas las religiones son aceptables es insinuar que Jesucristo malgastó su tiempo revelando la verdadera fe y fundando la verdadera Iglesia. ¿Para qué llevó a cabo esta obra si, al final de cuentas, las religiones humanas también serían aceptables?
El Concilio Vaticano II luego alaba a los musulmanes: “La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes... Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios.”
Aquí se halla una sútil contradicción. Si los musulmanes reconocen cuando menos como profeta a Jesucristo, y los profetas están verdaderamente inspirados por Dios? ¿Cómo le niegan los musulmanes la divinidad, si Él clara y solemnemente se proclamó Dios, igual al Padre? ¿Alguna vez la Iglesia católica en su historia estimó la religión del islam? ¿Cómo puede esto interpretarse a la luz de la tradición?
Luego viene la afirmación más absurda en todo el documento: “La Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero.”
¿Puede haber algo de “santo y verdadero” en la adoración de dioses falsos o en la práctica de pseudoreligiones?
Enseguida de esta cita hay una nota al pie de página, la más condenatoria de todas las afirmaciones: “A través de los siglos, sin embargo, los misioneros a menudo concluían que las religiones no cristianas eran simplemente la obra de Satanás y que su tarea era llevarlos del error al conocimiento de la verdad. Esta declaración señala un cambio autoritario de enfoque.”
Desde el Concilio Vaticano II, ya no es función de los misioneros convertir a la gente de estas religiones al catolicismo; ¡ahora su papel es meramente promover lo bueno (?) que hay en ellas! Esta doctrina está en oposición directa a la misión de la Iglesia católica.
Cristo fundó su Iglesia para que enseñase a las naciones todo cuanto Él mandó. Éste fue el solemne mandamiento que dio a los apóstoles y a sus sucesores:
Id, por tanto, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo lo que os he mandado; y he aquí, Yo estoy con vosotros todos los días, hasta la consumación de los siglos (Mt. 28:19).
Id a todo el mundo y predicad el evangelio a toda creatura. Aquél que creyere y fuere bautizado será salvo, mas el que no creyere será condenado (Mc. 16:16).
¿Dónde estaría la Iglesia católica si los apóstoles no hubieran intentado convertir a la verdadera fe a los seguidores de las falsas religiones? ¿Dónde estaría la Iglesia católica si los apóstoles y sus sucesores hubieran solamente intentado promover lo bueno en ellas?
Continúa el texto de la declaración:
[La Iglesia] por consiguiente, exhorta a sus hijos a que, con prudencia y caridad, mediante el diálogo y colaboración con los adeptos de otras religiones, dando testimonio de la fe y la vida cristiana, reconozcan, guarden y promuevan aquellos bienes espirituales y morales, así como los valores socioculturales que en ellos existen.
¿Cómo puede uno, “en testimonio de la fe cristiana, reconocer, guardar y promover los bienes espirituales y morales” de las falsas religiones? ¿¡Acaso el cristianismo o el catolicismo es compatible y reconciliable con el cutlo de dioses falsos!? ¿Cuáles son los “bienes espirituales y morales” que se encuentran en la adoración falsa? ¿Por qué no hay mención del cometido de la conversión?
¿Será sorpresa que muchos católicos, desde el Vaticano II, se han involucrado en las prácticas de las religiones orientales de hinduismo, el budismo y el islam?
¿Acaso puede sorprendernos que, desde el Vaticano II, Juan Pablo II y su clero modernista se hayan reunido públicamente para adorar en comunión con los líderes de estas, y una multitud de otras, religiones, incluyendo el animismo, el vuduismo, el shintoísmo, etcétera?
Entonces, ¿qué debemos pensar del argumento de que los decretos del Vaticano II deben ser interpetados a la luz de la tradición? En ninguna parte de la tradición encontraremos tales doctrinas absurdas. Y en lo que respecta a la interpretación, solamente necesitamos ver el evento ecuménico de Asís, donde 150 religiones del mundo se reunieron, por invitación de Juan Pablo II, para orar juntos. Así como tan acertadamente lo definió el papa Pío XI, nosotros decimos que el falso ecumenismo “equivale a abandonar la religión revelada por Dios” (Mortalium Animos).
In Christo Jesu et Maria Immaculata,
El Rvdmo. Mark A. Pivarunas

jueves, 11 de octubre de 2012

Enrique Mendoza: “el objetivo es ganar Miranda” .. @mendozadice

Enrique Mendoza: “el objetivo es ganar Miranda” .. @mendozadice:
Enrique Mendoza: “el objetivo es ganar Miranda”
(Prensa Copei 9/10/2012) El ex gobernador del estado Miranda, Enrique Mendoza, exhortó a los mirandinos a respaldar al gobernador de Miranda,  Henrique Capriles Radosnki. “Lo que nadie puede poner en tela de juicio fue toda la entereza, todo el esfuerzo que puso el  gobernador de Miranda,  en esa campaña digna de mérito y que en cierta forma, nosotros los mirandinos,  estamos obligados a acompañar en éstos momentos en su toma de decisión, si decide lanzarse de nuevo”.
Asimismo, le dijo a las  personas que están afectadas por los resultados electorales que la abstención “es el peor enemigo que podemos tener”. “Es momento de unirnos todos los vecinos de Miranda alrededor de la decisión que el gobernador está por tomar, el objetivo es ganar Miranda”.
Aseguró que no hay ninguna prueba  que pueda poner en tela de juicio los resultados electorales y recordó los espacios que perdieron, en elecciones, por la abstención de los ciudadanos. “Yo entiendo que en estos momentos se manifiesta la parte emotiva de la gente, pero la parte emotiva no nos puede conducir a entregar los espacios que hemos ganado en el estado Miranda, el gobernador va a contar con el respaldo de todas las personas que no queremos ir hacia atrás”.
Le hizo un llamado a la comunidad de Miranda, para que salga a partir de mañana, “a ir de barrio en barrio, urbanización por urbanización, caserío, por caserío  yo se que Miranda seguirá siendo honor de un espacio ganado para la libertad y democracia de éste país”.
“Por emociones hemos tomado decisiones que han costado un precio muy caro, el abstencionismo se devuelve en un momento dado. Vamos a retribuirle lo que el gobernador hizo por nosotros”, aseguró Mendoza.
Manifestó que la historia no se acabó el siete de octubre, “vienen elecciones y tenemos que entender que ese es el proceso de la democracia hay que dejar el egoísmo, yo en lo personal voy a recorrer el estado como un activista más, a patear éste estado a buscar el último voto que haga falta”.

Para más información se puede comunicar con la jefatura de prensa de Copei por los siguientes números telefónicos: (0414)3080319 / (0426)1198365. Roberta Stabile. PIN 280E17F3.
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viernes, 5 de octubre de 2012

Líderes Religiosos y Políticos Rezan Unidos por la Paz de Venezuela

Líderes Religiosos y Políticos Rezan Unidos por la Paz de Venezuela:


 La ministra de la Juventud Mari Pili Hernández y los líderes opositores Ramón Guillermo Aveledo,  Oscar López Colina, y Eduardo Fernández, intercambiaron abrazos de paz  y cada uno encendió una vela simbolizando la “Luz de Cristo”, como un buen síntoma de cara a las elecciones presidenciales previstas para este 7 de octubre.

Ramón Antonio Pérez


Caracas, 05 de octubre de 2012.- La Conferencia Episcopal de Venezuela convocó en la mañana de este viernes 5 de octubre, a un Encuentro de Oración por la Reconciliación y la Paz de Venezuela, a la que asistieron líderes de distintas confesiones, así como dirigentes políticos del gobierno y la oposición, acto que se llevó a cabo en la Iglesia  “San Charbel” de Quebrada Honda.

Fue un momento de oración donde estuvieron presentes representantes de diversos credos religiosos, así como sectores de la vida política, social y económica del país, con el deseo de promover el bien común de los habitantes de nuestro país, una vez terminada la campaña electoral con miras a la escogencia de un nuevo presidente.

Monseñor Diego Padrón, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, agradeció a todos los sectores nacionales por el gesto de todos de asistir a este evento en el que le rogaba a Dios por la paz de Venezuela.

Igualmente, el Padre Agustín Saab (OLM) líder de la Iglesia Maronita en Venezuela, dio una calurosa bienvenida, y recordando la visita del Papa Benedicto XVI en el Líbano, expresó: “Mis paz os doy no es como el mundo da la paz”.

Agregó que “si con estas palabras me dirijo a ustedes y al mundo entero que está en la necesidad de paz, la necesidad de pureza del corazón y pureza de la conciencia, porque sentimos el dolor y lloramos por la noticia de la muerte y destrucción”.

“Es hora de que una personas piense que su hermano –el hombre- es la imagen de Dios”, dijo el sacerdote maronita.

Luego de sus palabras cada representante  religioso fue pasando para expresar ante todos su peticiones Dios y elevar en algunos casos sus oraciones y en otros entonar himnos de alabanza al Creador, entre estos el Arzobispo de Caracas, Cardenal Jorge Urosa Savino.

De igual manera se expresó Orlando Guerrero como representante de la comunidad de la iglesia anglicana y por la confesión evangélica el pastor Samuel Olson.





miércoles, 3 de octubre de 2012

publicaciones - Iglesia Católica de Caracas pide rechazar la violencia y respetar los resultados


Iglesia Católica de Caracas pide rechazar la violencia y respetar los resultados
 


Foto: AM Noticias360 / Archivo /Imagen Referencial
(Caracas, 03 de octubre. EFE) - La cúpula de la Iglesia católica de Caracas llamó a votar en las elecciones presidenciales del próximo domingo, rechazar la violencia y respetar los resultados, cuya pronta difusión, destacó, “favorecerá el clima de serenidad”.
Los seis principales purpurados de la capital venezolana, entre ellos el arzobispo de Caracas, el cardenal Jorge Urosa, se pronunciaron en cumplimiento de su “misión de constructores de la paz”, en un mensaje publicado hoy en la prensa local.
Llamaron a participar “activamente” en lo que denominaron “importantísimo proceso electoral” y remarcaron que el derecho al voto debe ser ejercido “con valentía y de acuerdo a nuestra consciencia”.
“Votar es una seria obligación moral”, añadieron y destacaron que así se fortalece la democracia y se garantiza “el bien de los venezolanos, sin exclusión ni discriminación”.



“Es preciso recordar que el voto es secreto”, que así lo garantiza no solo el Consejo Nacional Electoral sino también los “técnicos de diversos sectores políticos”, añadieron los prelados.
En la recta final de la campaña electoral de los candidatos, permitida hasta este jueves, y “sobre todo el día de las elecciones”, remata el texto de los jerarcas católicos, la violencia “debe estar totalmente excluida”.
“La violencia -de cualquier clase- no es cristiana”, añadieron, y dijeron que si bien todos los venezolanos son responsables de no generarla, “los organismos del Estado, los diversos actores políticos y el Plan República (los militares), están obligados a garantizar la ausencia” de ella.
El rápido escrutinio y “el pronto anuncio de los resultados favorecerá el clima de serenidad y la acogida de los mismos”, añadieron.
Unos 19 de los casi 30 millones de venezolanos están convocados para votar el domingo para elegir al presidente para el período 2013-2019, al que aspiran seis candidatos, entre ellos el gobernante y candidato a la reelección, Hugo Chávez, y el abanderado único de la oposición, Henrique Capriles.

martes, 2 de octubre de 2012

Monseñor Baltazar Porras: “Chávez está manipulando el lenguaje religioso”

Monseñor Baltazar Porras: “Chávez está manipulando el lenguaje religioso”:

 El Arzobispo de Mérida llamó a los venezolanos a dar un voto responsable el próximo 7 de octubre cuando se optará entre “un sistema de vida social más restringido en cuanto a libertades o uno que sea auténticamente democrático”. En trabajo del Diario EL TIEMPO, reiteró que la Iglesia no está con ninguno de los dos candidatos presidenciales, Hugo Chávez o Henrique Capriles, porque “no es nuestro papel”; sin embargo, destaca la importancia de tener claridad en  saber “por qué se vota por el uno o por el otro”, señaló.
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En pleno auge del socialismo en Venezuela, cuando el presidente Hugo Chávez llegó a Miraflores en 1999, monseñor Baltazar Porras fue elegido como presidente de la Conferencia Episcopal de ese país, cargo que ocupó durante seis años. Desde esa época, el obispo se mostró públicamente como uno de los contradictores más acérrimo de la política chavista, lo que generó la furia del Gobierno Nacional y del oficialismo.

Fue tanto el enfrentamiento entre el presidente Chávez y monseñor Porras que el mandatario le dedicó más de una alocución en los que atacaba a la Iglesia. En el 2007, por ejemplo, el Presidente calificó de “vagabundos” y “sinvergüenzas” e “ignorantes” a los obispos venezolanos. Del otro lado, la Iglesia y entre ellos monseñor Porras han insistido, en fuertes comunicaciones públicas, que la política social del Presidente fracasa, que es excluyente y que dividió a un país. No obstante, en julio pasado, Chávez envió un mensaje que ha sido interpretado como una rama de olivo a los obispos, en el que llamaba a abrir un camino a la concordia.

Sin embargo, 14 años después, monseñor Porras sigue dando baculazos, mientras que su catedral en Mérida, donde es Arzobispo de la ciudad, ha aparecido pintada con mensajes como “fascista” o “tumba gobiernos”. Desde allí, una de las voces más importantes de la Iglesia venezolana habló con ELTIEMPO.COM sobre la campaña presidencial y el discurso del presidente Chávez, quien se ha visto en los últimos años en iglesias y nombrando a Cristo en su discurso.

¿Cuál es su lectura sobre cómo se ha desarrollado esta carrera por la presidencia?

Desde el 98 para acá ha habido una polarización de la población por esta política excluyente que ha mantenido el Gobierno. Una política de buenos y malos, de amigos y enemigos. Se ataca a todas las instituciones que no sean del Estado. Los que opinan diferente a la línea oficial son denigrados y catalogados como no merecedores de tener ciudadanía. Esto ha creado un clima de violencia, que empezó en una violencia verbal y que ahora se ha manifestado de manera física.

¿Cuál ha sido la posición y el papel de la Iglesia frente al gobierno de Chávez? Pareciera que con el tiempo se ha apagado su voz crítica…

No ha habido un cambio de postura de la Iglesia, no solo con este Gobierno, sino desde antes. La Conferencia Episcopal ha mantenido una postura autónoma y crítica de los males de la sociedad. Esto conlleva a señalar a algunos elementos que componen el Gobierno. Pero como ha habido un cerco mediático, porque prácticamente el gobierno maneja directamente más del 80 por ciento de los medios de comunicación, hemos notado que los últimos años la estrategia es ignorar públicamente la postura de la Iglesia para que esta pase por debajo de la mesa. Eso no significa que la Iglesia haya perdido su papel. Pero hay mucho miedo por represalias directas o indirectas contra instituciones y personas. Y de esto no ha escapado la Iglesia.

¿Como cuáles?

Por ejemplo, la dificultad que existe para que cualquier sacerdote o agente pastoral de la Iglesia Católica entre en el país y se le conceda una visa. Eso se ha vuelto en los últimos años un asunto difícil. Cuando se trata de otra denominación religiosa se les concede el permiso con mucha facilidad. Esto ha repercutido de manera negativa en Mérida, donde tenemos centros de formación, en los que hay muchachos de diversos países de América Latina. Ahora hay que mandar a los venezolanos al exterior.

¿Y a usted qué le ha pasado?

Bueno, a mí me ha pasado que me han levantado juicios ante el propio Tribunal Superior. No deja de haber dificultades cuando se sale o se entra del país. Hacen más preguntas de la cuenta. En dos ocasiones no me han dejado salir porque supuestamente aparezco como muerto en el sistema. Aquí mismo es un problema ir a la notaría con un documento de la Arquidiócesis, cuyo representante soy yo. O las trabas que se ponen en las visitas pastorales a escuelas y liceos donde dicen que tengo prohibida la entrada.

Pero la Iglesia sí ha perdido el poder político…

No, lo sigue teniendo. Las encuestas dicen que la Iglesia tiene credibilidad y esto supone no un privilegio, sino una tarea en diversos temas de la sociedad. Por ejemplo, en este campo de la educación, en el que la presencia de la Iglesia es significativa, no mayoritaria, son muchas las restricciones que le han hecho a la Iglesia Católica.

Al presidente Chávez se le ha visto en iglesias, rezando, a raíz de su enfermedad, y ha llevado a Cristo a su discurso político. ¿Cómo le parece esto?

Ese es un manejo que lo ha tenido desde el comienzo. Creo que desde la evaluación que hizo el propio Gobierno en noviembre del 2007, se determinó que era necesario aparecer, al menos, cercano al lenguaje religioso y a lo que son las exigencias de la Iglesia. Esto forma parte de la revisión que la izquierda marxista latinoamericana ha hecho ante el porqué de su poca incidencia en todas las capas de la población. Entonces se asumió el lenguaje religioso y se le da otro sentido. Por ejemplo, en Venezuela no existen programas, sino misiones. Es interesante y curioso que este país ha sido de corte liberal y positivista, por lo que las autoridades de todo tipo del último siglo y medio se cuidaron de ser o aparecer cercano a algún tipo de lenguaje religioso. Mientras que ahora hay claramente una manipulación. Se quiere utilizar el lenguaje religioso como otro tipo de lenguaje, asumirlo como propio y eso genera confusión.

En nuestro recorrido nos hemos encontrado con algunos oficialistas que ven al Presidente como la persona que les soluciona o les va a solucionar todos lo problemas. En algunos casos se percibe que hay una visión casi dogmática. ¿Qué piensa de esto?

Se da por la utilización de un lenguaje apocalíptico y de un sentido personalista de la política que no es nada sano en una democracia. Arreglar una cloaca, una calle o un servicio se quiere aparecer como que el comandante se acordó de las personas. Eso es algo que desvirtúa lo que es la vida ciudadana. A quien se elige como gobernante tiene que cumplir. El que pone la luz o la carretera no hay que agradecérselo sino que hay que reconocérselo y decir si está bien o lo pudo hacer mejor. Crear una dependencia de recibir una casa, una beca y decir que el comandante se acordó de mí, yo creo que eso es un lenguaje muy típico cuando se analiza el fascismo o el nazismo. Esto ya está en los libros elementales de cómo crear un culto: generar una dependencia casi mesiánica con un lenguaje apocalíptico. Dicen que si no está el gobierno, sigue el caos. Se creó un lenguaje mítico-religioso en el que se crea una esperanza que nunca llega.

¿Ha dado la orden a sus parroquias para promover un candidato?

No, en lo absoluto. La insistencia es que hay que actuar en conciencia. Hay que ver los valores que hay dentro de uno. Hay un valor cristiano que es el amor al prójimo. Eso es incompatible a decir: Patria, socialismo o muerte. Ha cambiado el sentido sociológico de patria. Morir por la patria es hoy bastante alejado a la realidad.

Entonces la Iglesia está con el candidato Henrique Capriles…

Con ninguno de los dos porque no es nuestro papel. La pregunta fundamental es por qué se vota por el uno o por el otro. Hoy lo que está en juego no es solo elegir a un presidente, sino elegir entre un sistema de vida social más restringido en cuanto a libertades o uno que sea auténticamente democrático, en el que se permita disentir sin necesidad de que el que lo haga esté bajo la espada de Damocles.

¿Teme por su vida por su férrea oposición contra el Gobierno?

Recuerdo la frase: “No hay que tentar a Dios”. Hay que cuidarse mínimamente. Creo que una de las cosas que sí hay en lo personal es que en Venezuela cada vez hay más grupos armados que actúan de manera más anárquica y que han sido fomentados en estos últimos años. Eso crea un clima de desasosiego que no es sano. Hay una violencia desatada. Nuestro llamado es a la serenidad.

¿Quién va a ganar el próximo 7 de octubre?

Lo dirán las urnas. Independientemente del resultado, lo importante es que haya un diálogo entre los venezolanos. Y debe haber un control social de los ciudadanos sobre los comicios, ya que esto no se asegura con las instituciones del Estado.

¿Qué penitencia le impondría al presidente Chávez?

La que siempre le he dicho, que diga la verdad por delante.

ANDRÉS GARIBELLO
ENVIADO ESPECIAL DE ELTIEMPO.COM
MÉRIDA (VENEZUELA)
ESPECIAL DIRECTO CARACAS
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lunes, 1 de octubre de 2012

Víctima expiatoria

Víctima expiatoria:
Plinio Corrêa de Oliveira
Legionário, N° 790, 28 de septiembre de 1947


Cuán falsa es la iconografía sentimental
Santa Teresita del Niño Jesús es, a bien decir, de nuestros días: de aquí a pocos días celebraremos el cincuentenario de su muerte, y muchas de las personas que aún tenemos la ventura de poseer entre nosotros son absolutamente contemporáneas de la joven carmelita que expiró a los 24 años. Felizmente, la fotografía ya se habían inventado en los días de ella, por la que conservamos el retrato autentico de la gran santa: singularmente bella, de trazos regulares, mirada luminosa y profunda, porte firme y semblante resuelto, su fisonomía refleja cualidades que parecen opuestas entre sí ―al menos, según la mentalidad liberal―, como la bondad y la firmeza, la distinción y la simplicidad, el perfecto y absoluto dominio de sí y la más atrayente naturalidad. Si no tuviésemos fotografías de la santa rosa del Carmelo, ¿qué idea tendríamos de ella? La que nos presentan muchas de sus imágenes: dulce de una dulzura sentimental y casi romántica, buena de una bondad puramente humana y sin el menor soplo de sobrenatural, en fin, una joven de buenas inclinaciones si bien que exageradamente sensible… nunca una Santa, una auténtica y genuina Santa, brillante como un lucero en el firmamento de la Iglesia del Dios verdadero. Si no toda la iconografía, por lo menos cierta iconografía, sin alterar los trazos de la santa, le alteró sin embargo la fisionomía. Lo mismo ocurre con su biografía. Cierta literatura sentimental-religiosa, sin alterar propiamente los datos biográficos de Santa Teresita, encontró medios de interpretar tan unilateral y superficialmente ciertos episodios de su vida, que llegó a desfigurar de algún modo su significado. Las deformaciones iconográficas y biográficas se hicieron todas en una misma dirección: ocultar el sentido profundo, admirable, heroico e inmortal de la inmortal santita.
En el 50° aniversario de su muerte, alguien que mucho y mucho le debe, procurará saldar con respetuoso amor parte de esta deuda, haciendo como que un comentario doctrinario de su vida.

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La verdadera Santa Teresita
El pecado original cometido por Adán y los pecados posteriormente practicados por la humanidad, constituyen ofensas a Dios. Para reparar esas ofensas y aplacar la ira divina era preciso que la humanidad expiase. Esta expiación era como que el pago de un precio que compensase la falta cometida. Hay en esto, de cierto modo, una restitución. Por el pecado, el hombre como que se apropió indebidamente de placeres, ventajas, deleites a los que no tenía derecho. Para reparar la justicia, era preciso que él abandonase, inmolase, sacrificase todo esto. El sacrificio reparador toma, así, el aspecto de un precio de rescate por el cual se repara la falta cometida. Para reparar estos pecados, la Santa Iglesia dispone de un tesoro. Veamos de qué naturaleza es ese tesoro.
Evidentemente, no se trata de un tesoro de riquezas materiales. Es un tesoro moral y espiritual, como exige la naturaleza moral de las faltas que se trata de reparar. Este tesoro se compone, antes de todo, y esencialmente, de los méritos infinitamente preciosos de nuestro Señor Jesucristo, que en el momento de la Santa Muerte del Salvador fueron aceptados por Dios y produjeron la Redención de la humanidad. Los sufrimientos, las virtudes, las expiaciones de los hombres pecadores serían totalmente incapaces de aplacar la cólera divina. El Santo Sacrificio del Hombre-Dios bastaría plenamente para aquello. Más aún; una simple gota de su preciosa sangre bastaría para redimir a la humanidad entera.
Sin embargo, por designios insondables de la Providencia divina, de hecho la Redención no se operó en el momento en que se vertió para nosotros la primera gota de sangre del Redentor, sino sólo cuando él expiró por nosotros en la cruz, después de un diluvio de tormentos. Por una disposición igualmente misteriosa de Dios, Él no se contenta con el sacrificio superabundantemente suficiente del Redentor. La humanidad está redimida, y en sí misma la obra de la Redención está concluida. Pero para salvar a los pecadores, para expiar sus pecados actuales, para que las almas viadoras aprovechen el Sacrificio del Hombre-Dios, es necesario que también nosotros alcancemos méritos.
El tesoro de la Iglesia se compone, pues, de dos partes. Una, infinitamente preciosa, superabundantemente suficiente, superabundantemente eficaz: es la de los méritos de nuestro Señor Jesucristo. Otra, pequeñísima, de muy poco valor, insignificante: es la de los méritos de los hombres adquiridos a lo largo de la vida multisecular de la Iglesia. La parte pequeña sólo vale en unión con la parte infinita. Pero ―misterio de Dios― en sí misma perfectamente dispensable, esta parte es indispensable porque Dios lo quiso: “Quien te creó sin ti, no te salvará sin ti”, dice San Agustín. Dios nos creó sin nuestra cooperación, pero para salvarnos, Él quiere nuestra cooperación. Cooperación de apostolado, sí, pero también cooperación en la oración y el sacrificio. Sin los méritos de los hombres, el tesoro de la Iglesia no estará completo, y la humanidad no aprovechará enteramente los frutos de la salvación.

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Visto el asunto desde otro ángulo, debemos recordar el papel de la gracia para la salvación. Ningún hombre es capaz del menor acto de virtud cristiana, sin que sea llamado a esto por la gracia de Dios, y por la gracia de Dios ayudado. En otros términos, la primera idea, el primer impulso, toda la realización del acto de virtud sobrenatural, se hace con el auxilio de la gracia. Y esto de tal manera que nadie podría practicar el menor acto de virtud cristiana ―ni siquiera pronunciar con piedad los santísimos nombres de Jesús y María― sin el auxilio sobrenatural de la gracia. Todo esto es de fe, y quien lo negase sería hereje. Nuestra voluntad coopera con la gracia, y sin el concurso de nuestra voluntad no hay virtud posible. Pero por sí sola, sin la gracia, ella es absolutamente incapaz de practicar la virtud sobrenatural.
Ahora bien, como si la virtud nadie agrada a Dios ni se salva, siendo la gracia necesaria para la virtud, es fácil percibir que ella es necesaria para la salvación.
Todos los hombres reciben gracias suficientes para salvarse. También esto es de fe. Pero, de hecho, por la maldad humana que es inmensa, muy pocos serían los hombres que se salvarían sólo con la gracia suficiente. Es preciso que la gracia sea abundante para vencer la maldad del libre albedrío humano. La abundancia de esa gracia, ¿cómo obtenerla de Dios, justamente airado por los pecados de los hombres? Evidentemente con el tesoro de la Iglesia.
Pero, como vimos, ese tesoro se compone de dos partes, una de las cuales es perfecta e inmutable ―la de Dios― y otra mutable e imperfecta, la de los hombres. Cuanto más la parte humana del tesoro de la Iglesia fuere deficiente, tanto menos abundantes serán las gracias. Cuanto menos abundantes fueren las gracias, tanto menos numerosas serán las almas que se salvan. De donde se sigue que un elemento capital para que las almas se salven es que esté siempre lleno de méritos producidos por los hombres el tesoro de la Iglesia. Los grandes pecadores son hijos enfermos para cuya cura se prodigaron los tesoros de la Iglesia. Los grandes santos son los hijos sanos y trabajadores, que reponen en todo momento, en el tesoro de la Iglesia, riquezas nuevas que sustituyan las que se emplean con los pecadores.
Todo esto nos permite establecer una correlación: para grandes pecadores, grandes gastos en el tesoro de la Iglesia. O estos grandes gastos son suministrados por nuevos actos de generosidad de Dios y de las almas santas, o las gracias se van tornando menos abundantes, y el número de pecadores aumenta.
De ahí se deduce que nada es más necesario, para la expansión de la Iglesia, que el enriquecer siempre y siempre, su tesoro sobrenatural, con nuevos méritos.

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Evidentemente, se pueden adquirir méritos practicando la virtud por todas partes. Pero hay, en el jardín de la Iglesia, almas que Dios destina especialmente a este fin. Son las que Él llama a la vida contemplativa, en conventos recluidos, donde ciertas almas escogidas se dedican especialmente en amar a Dios y expiar por los hombres. Estas almas corajosamente piden a Dios que les mande todas las probaciones que quisiere, desde que con eso se salven numerosos pecadores. Dios las flagela sin cesar, de un modo o de otros, cogiendo de ellas la flor de la piedad y del sufrimiento, para con estos méritos salvar nuevas almas. Consagrarse a la vocación de víctima expiatoria por los pecadores: nada hay de más admirable. Esto es tanto más cuanto muchos hay que trabajan, muchos que rezan; ¿pero quien tiene el valor de expiar?
Este es el sentido más profundo de la vocación de las trapistas, franciscanas, dominicas y carmelitas entre las cuales floreció la suave y heroica Teresita.
Su método fue especial. Practicando la conformidad plena con la voluntad de Dios, ella no pidió sufrimientos, ni los rechazó. Que Dios hiciere de ella lo que quisiese. Jamás pidió a Dios o a sus superioras que apartasen de ella ningún dolor. Jamás pidió a Dios o a sus superioras ninguna mortificación. Sumisión plena era su camino. Y, en materia de vida espiritual, plena sumisión equivale a plena santificación.
Su método se caracteriza aún por otra nota importante. Santa Teresita no practicó grandes mortificaciones físicas. Ella se limitó apenas simplemente a las prescripciones de su regla. Pero se esmeró en otro tipo de mortificación: hacer en todo momento, en todo instante, mil pequeños sacrificios. Jamás la voluntad propia. Jamás lo que es cómodo, deleitable. Siempre lo contrario de lo que pedían los sentidos. Y cada uno de estos pequeños sacrificios era una pequeña moneda en el tesoro de la Iglesia. Moneda pequeña, sí, pero de oro puro: el valor de cada pequeño acto consistía en el amor de Dios con que era hecho.
¡Y qué amor meritorio! Santa Teresita no tenía visiones, ni siquiera los movimientos sensibles y naturales que hacen a veces tan amena la piedad. Aridez interior absoluta, amor árido, pero admirablemente ardiente, de la voluntad dirigida por la fe, adhiriendo firme y heroicamente a Dios, en la atonía involuntaria e irremediable de la sensibilidad. Amor árido y eficaz, sinónimo, en la vida de piedad, de amor perfecto…
Gran camino, camino simple.¿No es simple hacer pequeños sacrificios? ¿No es más simple no tener visiones, de que tenerlas? ¿No es más simple aceptar los sacrificios en lugar de pedirlos?
Camino simple, camino para todos. La misión de Santa Teresita fue mostrarnos una vía en que todos pudiésemos seguir. Ojalá ella nos auxilie a recorrer ese camino real, que llevará a los altares no apenas una u otra alma, sino legiones enteras.

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