sábado, 11 de septiembre de 2010

¡Virgen de Coromoto!, ¿qué les estará diciendo Dios a los venezolanos?

¡Virgen de Coromoto!, ¿qué les estará diciendo Dios a los venezolanos?

¡Virgen de Coromoto!, ¿qué les estará diciendo Dios a los venezolanos?




En el "contexto" que tanto gustaba analizar en tiempos de la cuarta república, la muerte de William Lara no ha escapado de la realidad nacional: adolescente muerto a tiros en Guatire; accidente múltiple genera que unas veinte personas resultaran heridas aunque las gráficas digan lo contrario; derrumbe en el Barrio "Julián Blanco", de Petare dejó saldo de 36 casas y cerca de 45 familias afectadas. Tres embarcaciones desaparecidas en alta mar; fin de semana sangriento, hasta ahora han sido asesinados por la delincuencia más de …

Ramón Antonio Pérez

Guarenas, 11 de septiembre de 2010.- Lo que en esta fecha parecía ser un día de mucha religiosidad por ser la Fiesta de la Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela, de pronto se ha transformado en un momento para reflexionar sobre la realidad del país, sobre la responsabilidad de los propios ciudadanos, su relación personal consigo mismo y con Dios. A la sazón para este momento la muerte de un venezolano de mucha importancia para el Gobierno se antoja como motivo de esta reflexión.

Es que cuando la tragedia llega, ésta toca los cimientos de la conciencia de cada persona y de las estructuras de Poder. En esos momentos es cuando un cúmulo de preguntas se aglomeran: ¿Por qué ocurren estas cosas? ¿Qué les estará diciendo Dios a los venezolanos? ¿Qué mensaje ha querido enviar Dios en esta fecha tan importante?

La noche del viernes 10 de septiembre llegó con la noticia sobre la desaparación del dirigente del PSUV William Lara. Luego se confirmó que falleció de manera trágica entre San Juan de Los Morros y Ortiz. Lara sufrió un accidente en un sector que se llama Uverito, el carro en que viajaba cayó al río y su cuerpo fue encontrado varios kilómetros más adelante.

Con posturas coincidentes o no, el hecho de que William Lara hubiese alcanzado la Gobernación del estado Guárico le ganó cierto status en el Establishment Comunista que ahora manda a Venezuela. Fue fundador de este regímen, eso es innegable. El hecho que haya sido uno de los tres personajes que sustituyeron a Chávez luego de los acontecimientos del 11 de Abril de 2002, le confiere un espacio entre los Presidentes de Venezuela, máxima instancia de poder anhelada por los políticos.

Pero con la infausta noticia de su muerte, de pronto Youtube abrió el verdadero panorama de lo que William Lara estaba haciendo desde la Gobernación del estado Guárico. Aunque a decir de Hugo Chávez, éste le habría confesado que "no era hombre de armas" su gestión se cumplió de manera envalentonada, imitando a la de su líder en Miraflores: confiscaciones de tierras por aquí, despojos de fincas por allá; detenidos por aquí, otra violación de derechos humanos acullá; despidos de funcionarios por aquí, amenazas a otros tantos más allá…

¿Hasta dónde llegará la responsabilidad de su propia gestión en cuanto a las carreteras guariqueñas que son un peligro para transitar?

La tragedia acorta los caminos al entendimiento, y al menos desde una postura contraria a William muchos venezolanos (escuálidos, apátridas, pitiyankis, oligarcas, riquitos, adecos, copeyanos... según el lenguaje del régimen) le han deseado un eterno descanso a su alma. Sin embargo, cuando se ve al propio Presidente valiéndose de los homenajes de su hombre caído para hacer campaña política por el régimen, o cuando se ven grupos del PSUV gritando “Patria Socialismo o Muerte” en pleno velorio, un cuestionamiento envuelve con mayores fuerzas las cimientes del pensamiento y por momentos parecieran que tales gestos no ayudan a disipar las diferencias.

Máxime cuando en la fecha, a la muerte de William Lara, también se suman las del diputado del Parlamento Latinoamericano (Parlatino) Luis Ceballos y del director del periódico comunista VEA, Guillermo García Ponce. Con estas muertes suman seis (06) de importantes personajes allegados al Gobierno en los últimos días.

Si Tú Señor Dios eres el dueño de la Vida y de la Muerte, entonces ¿qué quieres decirles a los venezolanos?

viernes, 10 de septiembre de 2010

Monseñor Lückert Carta Pastoral "El tiempo apremia"

Monseñor Lückert Carta Pastoral "El tiempo apremia"

Monseñor Lückert Carta Pastoral "El tiempo apremia"


DESPIERTA Y REACCIONA… EL TIEMPO APREMIA!!!


A los Sacerdotes, Religiosos y Religiosas,
a los Grupos de Apostolado Seglar, a los católicos de esta Arquidiócesis,
y a los falconianos en general


Próximos como estamos a la conmemoración del bicentenario de nuestra independencia y de los cuatrocientos ochenta años de la creación del Obispado de Coro, erigido por Bula del Papa Clemente VII en 1531, y ante el proceso electoral del próximo 26 de septiembre, en mi condición de Arzobispo de esta ciudad, raíz de Venezuela, Patrimonio Cultural de la Humanidad, me dirijo al pueblo de Dios que peregrina en esta Arquidiócesis para presentarles algunas reflexiones en momentos en que la amada patria debe decidir su destino ante la encrucijada en que se encuentra.

La Iglesia, como la llamara el Papa Juan XXIII, “Mater et Magistra”, Madre y Maestra de los pueblos (15 de mayo de 1961), no puede permanecer indiferente ante los dilemas históricos de las naciones, cuando algunos valores y principios del ser humano y de la sociedad, se encuentran seriamente amenazados. “La Iglesia, que por razón de su misión y su competencia no se confunde en modo alguno con la comunidad política ni está atada a sistema político alguno, es a la vez signo y salvaguarda del carácter trascendente de la persona humana” (GS 76), por lo que “no impulsa a la Iglesia ambición terrena alguna. Sólo desea una cosa: continuar, bajo la guía del Espíritu, la misma obra de Cristo…” (GS 3).

En mi condición de Pastor de esta porción del pueblo de Dios, no podría perdonarme si rehúyo la obligación de expresarme claramente sobre algunos aspectos de la situación político-social del país y de nuestra región. Esta decisión está alentada por el mandato de la Iglesia a los Obispos donde se nos pide que ante situaciones de injusticia, “y muchas veces sumidos en ellas, que abren inevitablemente la puerta a conflictos y a la muerte, el Obispo es defensor de los derechos del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios. Predica la doctrina moral de la Iglesia, defiende el derecho a la vida desde la concepción hasta su muerte natural...asume la defensa de los débiles, haciéndose la voz de los que no tienen voz para hacer valer sus derechos...”. (Pastores Gregis, n.67).

Una realidad inquietante.

Cuando hace menos de doce años, Prelados venezolanos, denunciaron el robo de los dineros públicos, el endeudamiento del país por la vía de un déficit acumulado, los procesos burocráticos que padecía la provincia que impedían su desarrollo a la par de Caracas, el acaparamiento de la democracia por los partidos políticos, los obstáculos puestos por los altos dirigentes de esas organizaciones al relevo de la dirigencia de nuestra sociedad, el crecimiento de la pobreza y de la injusticia social, la pérdida de fe ante tantas promesas incumplidas, especialmente hechas en tiempo de elecciones y tantas otras calamidades, incomprensibles en un país inmensamente rico, jamás imaginamos que el remedio al que aspirábamos no estaría a la altura de las exigencias de cambio hacia una mejor calidad de vida y la consolidación de una democracia vivida en libertades.

Si damos un vistazo a algunos elementos del panorama nacional constatamos que nuestro país se encuentra hoy ensangrentado de extremo a extremo. Los Obispos hicimos esta constatación en Enero pasado:

“Con gran dolor vemos cómo Venezuela se convierte a pasos agigantados en una sociedad violenta. Cada día se incrementa dramáticamente el índice de homicidios, que coloca a Venezuela entre los países del mundo con mayor número de muertes por asesinato. Esta violencia criminal se nos está haciendo cada vez más cercana. Hoy se asesina hasta por cuestiones banales: para robar cualquier objeto; se asesina por venganza o por encargo, a través del oscuro mundo del sicariato; se asesina bajo los efectos del alcohol o las drogas; igualmente ha habido asesinatos por cuestiones políticas. Estos asesinatos son realizados casi siempre con armas de fuego que circulan sin control alguno” (CEV. Carta pastoral sobre la violencia y la inseguridad. 12-1-2010).

Lamentablemente, esta realidad que describíamos los Obispos hace nueve meses se ha incrementado sin ver soluciones estructurales por parte de los responsables de las políticas públicas de seguridad a nivel nacional y regional.

Así como el espectro de la violencia genera muerte, la precariedad de los servicios públicos a nivel nacional y en nuestra región, son causas de desesperanza y hasta muerte. Las carencias de infraestructura y de personal bien remunerado en el sector educativo, y principalmente en el sector de la salud, provocan reiteradas violencias a los derechos humanos de los venezolanos. Algunos de ellos lamentablemente fallecen y van a los depósitos de las morgues. Las numerosas protestas del personal que labora en los centros asistenciales, dan testimonio de una situación que clama al cielo, al verse ellos mismos afectados en su práctica profesional por las carencias de infraestructura, de personal y de insumos; más lamentable es que el gobierno nacional le de un tratamiento político a estos centros, antes que un tratamiento humanitario y constitucional.

En los últimos dos lustros, el país ha recibido inmensos recursos económicos que lamentablemente no han servido del todo para mejorar permanentemente la calidad de vida del venezolano, así como para obtener una mejor educación, salud y vivienda digna; sólo han servido como paliativos momentáneos en tiempos de bonanza por los altos precios del petróleo. Pero también, y algo muy grave, sin llamarnos a consulta a todos los venezolanos, que somos los verdaderos propietarios del erario público, de manera unilateral y sin presentar cuentas, gran parte de estos recursos económicos se han repartido en dádivas de todo género a otras naciones, con un espíritu de nuevos ricos, que van desde ayudas para pagar la deuda externa de algún país, hasta ayudas en algunos casos en forma de préstamo, para comprar armas, centrales eléctricas, construcción de puentes y carreteras, refinerías de petróleo y lo que es más inquietante aún, el principal recurso de ingreso del país que es el comercio de los hidrocarburos, ha sido vendido a futuro por décadas a determinadas potencias, hipotecando en cierto sentido el futuro de las generaciones jóvenes de venezolanos. No es que el pueblo venezolano se oponga a la solidaridad con otros países hermanos, sino que pide se le atienda primero en sus necesidades básicas.
En el ámbito internacional, el país cada día tiene más inconvenientes. Quienes ostentan el poder nacional han ofendido en diversas ocasiones a los gobiernos e instituciones de los Estados Unidos, Holanda, Colombia, Chile, Perú, El Vaticano, Alemania, España, el Reino Unido de la Gran Bretaña, Canadá, México, Honduras, Israel, Costa Rica, República Dominicana, Francia, a los Congresos del Brasil y Paraguay, a la Organización de Estados Americanos, a otros credos religiosos y mantenemos una unión desventajosa con Cuba, Nicaragua e Irán.

Con inmenso dolor constatamos también como un número considerable de jóvenes venezolanos que durante años se han esforzado en preparase intelectual y técnicamente, tienen que abandonar el país en busca de oportunidades laborales en otros naciones, producto del sectarismo y la intolerancia ante las diversas posturas y convicciones de los que no piensan ni aceptan las propuestas políticas del gobierno nacional. Hay que recordar que Venezuela es diversa en sus paisajes, en el color de su gente, en sus culturas, porque hemos sido una mezcla de razas. No podemos aceptar, por tanto, que se nos pretenda uniformar con un solo color y un pensamiento único. En la esencia del ser venezolano encontramos la diversidad y la pluralidad, y doscientos años después deberíamos tener claro que fue el respeto a esa diversidad por la que derramaron su sangre nuestros libertadores.

No sin asombro, los venezolanos hemos observado en días pasados, el doloroso espectáculo que se ha ofrecido al mundo, al haberse puesto al descubierto una gigantesca adquisición de alimentos con fecha de consumo vencida o muy cerca de su vencimiento, por los cuales se pagaron inmensas cantidades de dinero, y que ha puesto en peligro la salud de la población más pobre, sin que los poderes públicos encargados de investigar y enjuiciar a los responsables hayan ofrecido una explicación satisfactoria a los venezolanos. En esto, como en diversos actos irregulares que involucran a miembros del gobierno, la impunidad está presente.

Con todo este calvario a cuestas, la Iglesia, que debo recordar con todo derecho, es elemento constitutivo de la nacionalidad venezolana, ha sido atacada, descalificando e irrespetando a su Episcopado y muy especialmente a la persona del Cardenal Jorge Urosa , Arzobispo de Caracas, a quien se le convocó casi coercitivamente a la Asamblea Nacional, por haber calificado el socialismo marxista del cual se ufana el gobierno, como verdadero comunismo, que la Iglesia condena, porque fue el responsable del atraso y del ateísmo de algunos países que fueron sometidos durante décadas a regímenes autoritarios, en los que se negaron todas las libertades y que felizmente con las consecuencias de la caída del Muro de Berlín esos Estados de Europa, pudieron abrirse a la esperanza de la libertad y la pluralidad democrática.

No es llamando a demoler a los adversarios como se construye una nación sino con oportunidades para todos. Si no prevalece el diálogo y la armonía, el respeto a la Constitución Nacional, si se coloca en entredicho la propiedad privada y prevalece la arrogancia, nos estamos encaminando a una confrontación mayor, que pondrá de frente venezolanos contra venezolanos. Es mi deber entonces hacer un llamado para corregir el rumbo del país y luchar contra las permanentes enfermedades de la democracia venezolana: “la corrupción, los privilegios, la falta de continuidad administrativa, el clientelismo político, el exagerado gasto fiscal, el deterioro moral de estructuras e instituciones públicas” (CEV. Declaración con motivo de los cuarenta años de la democracia venezolana. 20.1.1998). Como venezolano me duele el país.
Un país construido por todos.

La construcción de un país es una labor tesonera de todos los ciudadanos. El sistema democrático permite la alternancia de responsabilidades en el poder político de una nación, en vista de hacer que el bien común se haga presente en toda la colectividad, y no en un sector solamente. También permite que sean muchas las personas que en distintas comunidades ejerzan liderazgos para lograr el bien común y una mejor calidad de vida. Estos liderazgos no pueden surgir de una designación o de una mano en el hombro, mucho menos de pasearse unos días en una carroza; surgen de actitudes y carismas fehacientes, testimoniales, de servicio y entrega a la comunidad desde una ética personal, el respeto a la diversidad, la honradez en su actuación, una vida consagrada a la verdad y una prédica edificante y conciliadora. Nuestras comunidades están cansadas de personas improvisadas que no conocen la realidad social comunitaria y carecen de cualidades para gobernar con decencia ética.

Humana y cristianamente sabemos que la dignidad de toda persona humana y el desarrollo integral de la familia, la sociedad, el trabajo, las relaciones humanas, la convivencia, la educación, la salud, la participación ciudadana y otros, son y deben ser la base de preocupación y de interés de todo servidor público. Los regímenes políticos, que de diversas maneras son cambiantes en la historia, son simples medios que deben estar al servicio de la persona y la comunidad humana. No entiendo, entonces, por qué en nuestro país se invierten los términos, pidiendo que las personas y la sociedad entera se pongan al servicio de un proyecto político que en el trascurso de estos últimos once años se le ha denominado: bolivariano, revolucionario, socialista del siglo XXI, marxista y comunista. Considero que este enfoque está desfasado y es esclavizante.

Debemos ser conscientes que todo sistema político debe ser un medio para servir a los más altos y nobles intereses de la persona y la sociedad; pero, a la vez, cabe decir que los sistemas políticos no son iguales. En nuestro país hemos optado por la democracia y queremos mantenernos en ella, por ser “una opción fundamentalmente ética a favor de la dignidad de la persona, con sus derechos y libertades, sus deberes y responsabilidades, en el cual encuentra sustento y legitimidad toda forma de convivencia humana y de estructuración social” (JUAN PABLO II, Mensaje a la VII Cumbre Iberoamericana, 28.10.1997).

Todos los venezolanos y particularmente los falconianos, tendremos la oportunidad de evaluar las propuestas y las actitudes personales de quienes aspiran a un cargo parlamentario el 26 de septiembre próximo. No se trata de un juego de poderes para ver quien mete más diputados en la Asamblea Nacional, sino lo que está en juego es el futuro del pueblo y de su convivencia ciudadana, puesto que el primer servicio de la Asamblea Nacional es el diseño, elaboración y aprobación de leyes que serán aplicadas a cada uno de los venezolanos como persona y como sociedad. Por eso, la función directa de este cargo está en relación con la vida de los ciudadanos, allí se coartan o se promueven libertades. Pero también ejerce un “control” de las acciones de los gobernantes; esto permite buscar los intereses del pueblo y no de una persona o de un partido determinado. Un Poder Legislativo unicolor, silencioso, sumiso y temeroso no tiene cabida en un sistema democrático.

Para los ciudadanos y más aún para los cristianos el voto es un derecho y un deber, es un derecho irrecusable y un deber ineludible. Tiene que ver con la dignidad humana puesto que a través de él hacemos uso de nuestra libertad, nuestra solidaridad y nos comprometemos a trabajar por el bien común. Hace algunos años los Obispos declarábamos que “el voto que demos los venezolanos será el que enrumbe los destinos de la nación. Por eso debemos estar guiados no por una emotividad irracional, sino por la conciencia y la responsabilidad personal que nos lleva a elegir a quienes sean capaces de ejercer una auténtica representación, de prestar un servicio para el bien común y de buscar armonía y colaboración en el respeto al pluralismo” (CEV-Declaración ante las elecciones. 23-10-1998)

Como venezolanos y amantes de la Democracia, el voto es nuestra única arma valedera para transformar el país.

Venezuela nos exige cumplir con el sagrado deber de votar. No olvidar que por los pecados de omisión también seremos juzgados.

Elevamos una plegaria a Dios y a la Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela, para que encontremos el camino más expedito que permita el desarrollo armónico de todos los venezolanos. Ya que anhelamos ser un pueblo identificado con el respeto a la dignidad humana la verdad, la libertad, la justicia y el compromiso por el bien común. Ayúdanos Señor a construir la convivencia fraterna, amando a todos sin excluir a nadie, solidarizándonos con los pobres y trabajando por la reconciliación y la paz.

Agradezco a los Sacerdotes la lectura a los fieles de este documento en las Misas del domingo venidero.

Coro, 11 de septiembre del 2010,
Solemnidad de Nuestra Señora de Coromoto
PATRONA DE VENEZUELA.


+ Roberto de Coro




RUeda de Prensa de la Juventud y Frente Femenino en apoyo a la Unidad Circutio 10

Copei se suma a Campaña en apoyo a Hernán Alemán

Activistas de esta organización política, también estarán presentes en el acto de la unidad que se realizará el día de hoy en horas de la tarde y tendrá lugar en la avenida principal de Las Delicias en Cabimas

Dig. Javier Gutiérrez

Cabimas








Dirigentes del partido Copei, presentaron su apoyo a la campaña de Hernán Alemán, candidato por el bloque de la unidad democrática para representar al circuito 10 en el Parlamento nacional; aseguran que Alemán garantizaría la defensa de los intereses de quienes habitan los municipios Miranda, Cabimas y Santa Rita, al tiempo que se estaría contribuyendo como ciudadanos a la pluralidad en la AN.
Yenny Vargas, primera vicepresidenta de la tolda en el municipio Cabimas, invitó a la comunidad de la entidad a votar por el candidato de la unidad.
“Esta en juego la democracia, la libertad de expresión, por eso asumimos ese compromiso con Venezuela y el Zulia; estamos haciendo tomas de calle, enseñando a la gente cómo votar y visitando casa por casa a nuestros compañeros y amigos”.
Según la dama, existen más de 20 mil personas desplegadas a lo largo y ancho de la jurisdicción, entre ellos copeyanos y amigos del partido que se suman a favor de la contienda política que apoya la candidatura de Alemán.
Según los simpatizantes de la tolda verde, están apegados a las decisiones que en consenso toma la mesa de la unidad, de manera que se orienten positivamente cada una de las actividades de la campaña y el trabajo político.
Por su parte, Alex Pinto, subsecretario juvenil del partido, manifestó, “la juventud del partido social cristiano Copei está haciendo un llamado a quienes habitan en el circuito 10 a participar masivamente en los comicios, allí se va a decidir el futuro de nuestro país, por eso debemos evitar seguir en el estancamiento y recuperar la democracia llevando a Hernán Alemán a la Asamblea Nacional, quien por su trayectoria defenderá la descentralización”.
Pinto expuso que una de las propuestas que piensan llevar al ruedo parlamentario es la de hacer justicia social a los trabajadores de la estatal petrolera que fueron despedidos.
Asimismo mencionó la Ley del Primer Empleo, con la que se pretende que a los nuevos profesionales no se le pida experiencia a menos que la labor no la requiera, al igual que un instrumento jurídico que garantice una estabilidad socio- económica a quienes se dedican al comercio informal y más ocupaciones que no estén adscritas al Instituto Venezolano de Seguro Social.

Carmen Daniela Sánchez


miércoles, 8 de septiembre de 2010

Jeffrey Goldberg -Fidel: 'Cuban Model Doesn't Even Work For Us Anymore

Fidel: 'Cuban Model Doesn't Even Work For Us Anymore'

There were many odd things about my recent Havana stopover (apart from the dolphin show, which I'll get to shortly), but one of the most unusual was Fidel Castro's level of self-reflection. I only have limited experience with Communist autocrats (I have more experience with non-Communist autocrats) but it seemed truly striking that Castro was willing to admit that he misplayed his hand at a crucial moment in the Cuban Missile Crisis (you can read about what he said toward the end of my previous post - but he said, in so many words, that he regrets asking Khruschev to nuke the U.S.).

Even more striking was something he said at lunch on the day of our first meeting. We were seated around a smallish table; Castro, his wife, Dalia, his son; Antonio; Randy Alonso, a major figure in the government-run media; and Julia Sweig, the friend I brought with me to make sure, among other things, that I didn't say anything too stupid (Julia is a leading Latin American scholar at the Council on Foreign Relations). I initially was mainly interested in watching Fidel eat - it was a combination of digestive problems that conspired to nearly kill him, and so I thought I would do a bit of gastrointestinal Kremlinology and keep a careful eye on what he took in (for the record, he ingested small amounts of fish and salad, and quite a bit of bread dipped in olive oil, as well as a glass of red wine). But during the generally lighthearted conversation (we had just spent three hours talking about Iran and the Middle East), I asked him if he believed the Cuban model was still something worth exporting.

"The Cuban model doesn't even work for us anymore," he said.

This struck me as the mother of all Emily Litella moments. Did the leader of the Revolution just say, in essence, "Never mind"?

I asked Julia to interpret this stunning statement for me. She said, "He wasn't rejecting the ideas of the Revolution. I took it to be an acknowledgment that under 'the Cuban model' the state has much too big a role in the economic life of the country."

Julia pointed out that one effect of such a sentiment might be to create space for his brother, Raul, who is now president, to enact the necessary reforms in the face of what will surely be push-back from orthodox communists within the Party and the bureaucracy. Raul Castro is already loosening the state's hold on the economy. He recently announced, in fact, that small businesses can now operate and that foreign investors could now buy Cuban real estate. (The joke of this new announcement, of course, is that Americans are not allowed to invest in Cuba, not because of Cuban policy, but because of American policy. In other words, Cuba is beginning to adopt the sort of economic ideas that America has long-demanded it adopt, but Americans are not allowed to participate in this free-market experiment because of our government's hypocritical and stupidly self-defeating embargo policy. We'll regret this, of course, when Cubans partner with Europeans and Brazilians to buy up all the best hotels).

But I digress. Toward the end of this long, relaxed lunch, Fidel proved to us that he was truly semi-retired. The next day was Monday, when maximum leaders are expected to be busy single-handedly managing their economies, throwing dissidents into prison, and the like. But Fidel's calendar was open. He asked us, "Would you like to go the aquarium with me to see the dolphin show?"

I wasn't sure I heard him correctly. (This happened a number of times during my visit). "The dolphin show?"

"The dolphins are very intelligent animals," Castro said.

I noted that we had a meeting scheduled for the next morning, with Adela Dworin, the president of Cuba's Jewish community.

"Bring her," Fidel said.

Someone at the table mentioned that the aquarium was closed on Mondays. Fidel said, "It will be open tomorrow."

And so it was.

Late the next morning, after collecting Adela at the synagogue, we met Fidel on the steps of the dolphin house. He kissed Dworin, not incidentally in front of the cameras (another message for Ahmadinejad, perhaps). We went together into a large, blue-lit room that faces a massive, glass-enclosed dolphin tank. Fidel explained, at length, that the Havana Aquarium's dolphin show was the best dolphin show in the world, "completely unique," in fact, because it is an underwater show. Three human divers enter the water, without breathing equipment, and perform intricate acrobatics with the dolphins. "Do you like dolphins?" Fidel asked me.

"I like dolphins a lot," I said.

Fidel called over Guillermo Garcia, the director of the aquarium (every employee of the aquarium, of course, showed up for work -- "voluntarily," I was told) and told him to sit with us.

"Goldberg," Fidel said, "ask him questions about dolphins."

"What kind of questions?" I asked.

"You're a journalist, ask good questions," he said, and then interrupted himself. "He doesn't know much about dolphins anyway," he said, pointing to Garcia. He's actually a nuclear physicist."

"You are?" I asked.

"Yes," Garcia said, somewhat apologetically.

"Why are you running the aquarium?" I asked.

"We put him here to keep him from building nuclear bombs!" Fidel said, and then cracked-up laughing.

"In Cuba, we would only use nuclear power for peaceful means," Garcia said, earnestly.

"I didn't think I was in Iran," I answered.

Fidel pointed to the small rug under the special swivel chair his bodyguards bring along for him.

"It's Persian!" he said, and laughed again. Then he said, "Goldberg, ask your questions about dolphins."

Now on the spot, I turned to Garcia and asked, "How much do the dolphins weigh?"

They weigh between 100 and 150 kilograms, he said.

"How do you train the dolphins to do what they do?" I asked.

"That's a good question," Fidel said.

Garcia called over one of the aquarium's veterinarians to help answer the question. Her name was Celia. A few minutes later, Antonio Castro told me her last name: Guevara.

"You're Che's daughter?" I asked.

"Yes," she said.

"And you're a dolphin veterinarian?"

"I take care of all the inhabitants of the aquarium," she said.

"Che liked animals very much," Antonio Castro said.

It was time for the show to start. The lights dimmed, and the divers entered the water. Without describing it overly much, I will say that once again, and to my surprise, I found myself agreeing with Fidel: The aquarium in Havana puts on a fantastic dolphin show, the best I've ever seen, and as the father of three children, I've seen a lot of dolphin shows. I will also say this: I've never seen someone enjoy a dolphin show as much as Fidel Castro enjoyed the dolphin show.

In the next installment (coming Sunday or Monday, on account of Rosh Hashanah), I will deal with such issues as the American embargo, the status of religion in Cuba, the plight of political dissidents, and economic reform. But for now, I leave you with this image from our day at the aquarium (I'm in the low chair; Che's daughter is behind me, with the short, blondish hair; Fidel is the guy who looks like Fidel if Fidel shopped at L.L. Bean):

fidel and goldberg.jpg

Jeffrey Goldberg -Fidel: 'Cuban Model Doesn't Even Work For Us Anymore'

Jeffrey Goldberg -

Fidel: 'Cuban Model Doesn't Even Work For Us Anymore'

There were many odd things about my recent Havana stopover (apart from the dolphin show, which I'll get to shortly), but one of the most unusual was Fidel Castro's level of self-reflection. I only have limited experience with Communist autocrats (I have more experience with non-Communist autocrats) but it seemed truly striking that Castro was willing to admit that he misplayed his hand at a crucial moment in the Cuban Missile Crisis (you can read about what he said toward the end of my previous post - but he said, in so many words, that he regrets asking Khruschev to nuke the U.S.).

Even more striking was something he said at lunch on the day of our first meeting. We were seated around a smallish table; Castro, his wife, Dalia, his son; Antonio; Randy Alonso, a major figure in the government-run media; and Julia Sweig, the friend I brought with me to make sure, among other things, that I didn't say anything too stupid (Julia is a leading Latin American scholar at the Council on Foreign Relations). I initially was mainly interested in watching Fidel eat - it was a combination of digestive problems that conspired to nearly kill him, and so I thought I would do a bit of gastrointestinal Kremlinology and keep a careful eye on what he took in (for the record, he ingested small amounts of fish and salad, and quite a bit of bread dipped in olive oil, as well as a glass of red wine). But during the generally lighthearted conversation (we had just spent three hours talking about Iran and the Middle East), I asked him if he believed the Cuban model was still something worth exporting.

"The Cuban model doesn't even work for us anymore," he said.

This struck me as the mother of all Emily Litella moments. Did the leader of the Revolution just say, in essence, "Never mind"?

I asked Julia to interpret this stunning statement for me. She said, "He wasn't rejecting the ideas of the Revolution. I took it to be an acknowledgment that under 'the Cuban model' the state has much too big a role in the economic life of the country."

Julia pointed out that one effect of such a sentiment might be to create space for his brother, Raul, who is now president, to enact the necessary reforms in the face of what will surely be push-back from orthodox communists within the Party and the bureaucracy. Raul Castro is already loosening the state's hold on the economy. He recently announced, in fact, that small businesses can now operate and that foreign investors could now buy Cuban real estate. (The joke of this new announcement, of course, is that Americans are not allowed to invest in Cuba, not because of Cuban policy, but because of American policy. In other words, Cuba is beginning to adopt the sort of economic ideas that America has long-demanded it adopt, but Americans are not allowed to participate in this free-market experiment because of our government's hypocritical and stupidly self-defeating embargo policy. We'll regret this, of course, when Cubans partner with Europeans and Brazilians to buy up all the best hotels).

But I digress. Toward the end of this long, relaxed lunch, Fidel proved to us that he was truly semi-retired. The next day was Monday, when maximum leaders are expected to be busy single-handedly managing their economies, throwing dissidents into prison, and the like. But Fidel's calendar was open. He asked us, "Would you like to go the aquarium with me to see the dolphin show?"

I wasn't sure I heard him correctly. (This happened a number of times during my visit). "The dolphin show?"

"The dolphins are very intelligent animals," Castro said.

I noted that we had a meeting scheduled for the next morning, with Adela Dworin, the president of Cuba's Jewish community.

"Bring her," Fidel said.

Someone at the table mentioned that the aquarium was closed on Mondays. Fidel said, "It will be open tomorrow."

And so it was.

Late the next morning, after collecting Adela at the synagogue, we met Fidel on the steps of the dolphin house. He kissed Dworin, not incidentally in front of the cameras (another message for Ahmadinejad, perhaps). We went together into a large, blue-lit room that faces a massive, glass-enclosed dolphin tank. Fidel explained, at length, that the Havana Aquarium's dolphin show was the best dolphin show in the world, "completely unique," in fact, because it is an underwater show. Three human divers enter the water, without breathing equipment, and perform intricate acrobatics with the dolphins. "Do you like dolphins?" Fidel asked me.

"I like dolphins a lot," I said.

Fidel called over Guillermo Garcia, the director of the aquarium (every employee of the aquarium, of course, showed up for work -- "voluntarily," I was told) and told him to sit with us.

"Goldberg," Fidel said, "ask him questions about dolphins."

"What kind of questions?" I asked.

"You're a journalist, ask good questions," he said, and then interrupted himself. "He doesn't know much about dolphins anyway," he said, pointing to Garcia. He's actually a nuclear physicist."

"You are?" I asked.

"Yes," Garcia said, somewhat apologetically.

"Why are you running the aquarium?" I asked.

"We put him here to keep him from building nuclear bombs!" Fidel said, and then cracked-up laughing.

"In Cuba, we would only use nuclear power for peaceful means," Garcia said, earnestly.

"I didn't think I was in Iran," I answered.

Fidel pointed to the small rug under the special swivel chair his bodyguards bring along for him.

"It's Persian!" he said, and laughed again. Then he said, "Goldberg, ask your questions about dolphins."

Now on the spot, I turned to Garcia and asked, "How much do the dolphins weigh?"

They weigh between 100 and 150 kilograms, he said.

"How do you train the dolphins to do what they do?" I asked.

"That's a good question," Fidel said.

Garcia called over one of the aquarium's veterinarians to help answer the question. Her name was Celia. A few minutes later, Antonio Castro told me her last name: Guevara.

"You're Che's daughter?" I asked.

"Yes," she said.

"And you're a dolphin veterinarian?"

"I take care of all the inhabitants of the aquarium," she said.

"Che liked animals very much," Antonio Castro said.

It was time for the show to start. The lights dimmed, and the divers entered the water. Without describing it overly much, I will say that once again, and to my surprise, I found myself agreeing with Fidel: The aquarium in Havana puts on a fantastic dolphin show, the best I've ever seen, and as the father of three children, I've seen a lot of dolphin shows. I will also say this: I've never seen someone enjoy a dolphin show as much as Fidel Castro enjoyed the dolphin show.

In the next installment (coming Sunday or Monday, on account of Rosh Hashanah), I will deal with such issues as the American embargo, the status of religion in Cuba, the plight of political dissidents, and economic reform. But for now, I leave you with this image from our day at the aquarium (I'm in the low chair; Che's daughter is behind me, with the short, blondish hair; Fidel is the guy who looks like Fidel if Fidel shopped at L.L. Bean):

fidel and goldberg.jpg

martes, 7 de septiembre de 2010

Entrampados por el odio comunista.

Entrampados por el odio comunista.

Entrampados por el odio comunista.


POR:ARCANGEL VULCANO.

Este es un artículo, basado en la obra del reverendo sacerdote católico José Francisco Corta (1.962) titulada “Frente al Comunismo Ateo”, realizo en parte una reseña contextual con mi humilde toque personal, y sin autorización del autor; si encuentran alguna similitud con la actual circunstancia, confieso sinceramente que no es una mera casualidad.

Sostenía el reverendo Corta: “Si el Comunismo es “peste”, “falsa redención”, “veneno” y “duro yugo”, como dicen los Sumos Pontífices, ¿Por qué avanza tanto?, ¿cuál es el secreto de su éxito? ”. He aquí varias razones, que consideramos esenciales para respondernos:

En virtud de que el Comunismo es una escuela prodigiosa de arribismo, y hay muchos degenerados que quieren subir muy alto, sin importar los medios. Para un grupo de seres ambiciosos y resentidos, frustrados en sus ideales de poder por otros medios, el Comunismo les resulta una carrera muy provechosa. De ahí “el frenesí” de no pocos inescrupulosos “revolucionarios” por transitar esa vía. Igualmente, en su gran mayoría, ellos no poseen caracteres comunes, sino que son seres normalmente muy curtidos en las dificultades de la vida, usan sus mejores talentos para trabajar en el avance de la revolución. Tan expandido mecanismo de propaganda y agitación no podría desplegarse, si no estuvieran conduciéndolos “líderes” muy bien dotados y espectacularmente ambiciosos.

El éxito, por medio de la venganza y aplastamiento de algunos explotadores del pueblo, le brinda grandes posibilidades a la revolución comunista. El odio fomentado con gran despliegue de audacia es cómo un fuego encendido junto a gasolina, que puede auspiciar enormes explosiones sociales. Varias de las ejecuciones a inocentes indefensos, llevadas a cabo por fanáticos adoctrinados y enfurecidos, practicadas en distintas partes del mundo en revueltas sociales, dirigidas por comunistas, han provenido de provocar artificialmente las iras populares. La humanidad ha sido testigo de esas absurdas venganzas populares, que tienen un poderoso impacto en las muchedumbres, que son usadas como instrumento de lucha. Es mil veces más sencillo empujar a las masas enardecidas al bandidaje, el saqueo, al despojo de los acaudalados, es simple alentar el odio hacia la denominada oligarquía, provocar reacciones de venganza hacia los etiquetados como explotadores, el odio hacia los capitalistas. La tesis del paredón petrifica de temor a los inocentes y exalta las bajas pasiones de los manipulados desposeídos, las masas que son presa de los mensajes de sus líderes benefactores, quienes han venido a salvarlos de tantas injusticias. Definitivamente el empleo del terror es sin duda la principal arma de lucha que emplean los comunistas para conquistar adeptos y fanáticos seguidores.

El espejismo de algunos éxitos rojos en la ciencia, economía y tecnología bélica ha conmovido la fe de no pocos intelectuales. El poderío militar, los proyectiles continentales, las bombas atómicas, el haber llegado a ser superpotencia, son éxitos que tienen perfecta explicación en la grandeza material de un imperio como el Soviético (ya caído), pero que continúa agazapado, y discretamente ejerciendo su maléfica influencia entre los pueblos democráticos, sin disimularlo, negociando toda clase de armamento bélico que fomentan las guerras fraticidas entre los pueblos.

Las luminosas ofertas que encandilan, y que realizan los comunistas para conquistar y reclutar ingenuos adeptos. Su Santidad el Papa Pío XI, exclama como causa del despliegue comunista: “Es a base de engaño como triunfan”. Para captar la atención popular, se infiltran en todas partes, en los gremios, en los sindicatos, se relacionan con los obreros (el proletariado), los campesinos, los estudiantes, los profesores universitarios, los maestros, los militares, los profesionales, los artistas, los comerciantes; llegando a adquirir un perfecto conocimiento de lo que el pueblo percibe, desea, y a lo que aspira. En un primer momento, durante la etapa de captación, fingen preocuparse por sus intereses, por eliminar los atropellos ciertos, producidos por los explotadores, ofrecen erradicarlos y obtener una justa repartición de las riquezas. Se apersonan como los salvadores, los Mesías del pueblo. Auspician y fomentan deliberadamente los conflictos laborales, aupando el anti norteamericanismo, atizando anticapitalismo y el antiimperialismo, verdadera razón –de acuerdo a ellos- de todas la calamidades; propician hasta el paroxismo el odio contra los ricos. Obtienen varios éxitos y reivindicaciones para el pueblo. En consecuencia, obtienen prestigio de que trabajan sinceramente por el beneficio colectivo.

“Una vez que ellos han llegado a conquistar el sentimiento popular, pueden enderezar al pueblo hacia metas las más espantables. En momentos de desesperación, hábilmente provocados por los mismos comunistas, los pueblos exasperados se hacen aliados aun del mismo diablo. El Comunismo no trata de resolver los problemas obreros, pero sí de aprovecharse del malestar social para enrumbar al pueblo a la revolución” (José Francisco Corta). Y según atinada reflexión de Maquiavelo, “los hombres son tan simples y tan débiles, que el que quiera, encuentra fácilmente cándidos”. Decía muy bien Monseñor Ancel: “No nos hagamos ilusiones. La mayor parte de las personas, no admiten una teoría porque sea verdadera, sino porque les agrada. Es una miseria humana, pero es casi universal”. Las masas, sacudidas por expertos agitadores, no temen en arrojarse a los abismos de degradación en períodos de crisis, hambre, huelgas y miseria. Los comunistas conocen muy bien la técnica de las promesas deslumbradoras, que no van a cumplir.

Las multitudes se encuentran muy propensas a caer en la trampa de la ideología comunista por la proliferación de la pobreza, de su miserable estado de abandono, en la que ha caído, como consecuencia del fracaso de muchos regímenes de inspiración aparentemente liberal, por la aplicación de políticas económicas inhumanas, que han fracasado al no llenar las inmensas expectativas que generaron entre densos sectores de la población paupérrimos, desencantados, y olvidados a su suerte, por políticos y líderes demagogos, inmorales, corruptos seudo democráticos, que prefirieron aplicar políticas macroeconómicas neoliberales, explosivas y hambreadotas, siguiendo al pie de la letra las reglas capitalistas del mercado, sacrificando a sus pueblos a la más espantosas privaciones, y convirtiéndolos en caldo de cultivo para que dirigentes comunistas disfrazados de demócratas, muy populistas, aún peores que aquellos, los conviertan en objetos de sus ambiciones, entrampándolos con el odio comunista, para usarlos a favor de la expansión y despliegue de sus proyectos políticos. Decía Pío XI al respecto: “No hay que maravillarse de que en un mundo tan hondamente descristianizado se desborde el error comunista”. En un medio tan descristianizado, los comunistas obtienen con mayor facilidad cualquier clase de connivencia cómplice de individuos proclives al delito; sus importantes logros son causa fundamentalmente de serias traiciones, fraguadas por sujetos deshumanizados, que no se sonrojan cuando les toca venderse al mejor postor, quienes son presas fáciles en razón de su codicia o por su cobardía.

La publicidad sagaz y habilidosa es otro de los eficaces mecanismos de adoctrinamiento, ideologización y reclutamiento comunista. Esta propaganda es inescrupulosamente mal intencionada; obstinadamente pertinaz, despiadadamente permanente, interminable, y arteramente optimista. El Papa Pío XI la calificó así: “Propaganda verdaderamente diabólica, cual el mundo tal vez ha conocido”, “propaganda dirigida desde un solo centro”; “adaptada habilísimamente a las condiciones de los diversos pueblos”; “que dispone de grandes medios económicos, de gigantescas organizaciones, de congresos internacionales, de innumerables fuerzas bien adiestradas”; “que penetra poco a poco en todos los medios aun en las poblaciones más sanas”.

La silenciosa pero artera conspiración internacional, realizada por buena parte de la prensa mundial no católica, otorga, facilita y permite una importante contribución al Comunismo internacional; porque hace silencio cómplice de sus planes y atrocidades. Su santidad El Papa Pío XI sostenía que esa conspiración del silencio “está apoyada por varias fuerzas ocultas, que desde hace tiempo tratan de destruir el orden social cristiano.

En Venezuela pareciera estarce desarrollando progresivamente un plan milimétricamente fraguado, se nos presenta edulcorado como socialismo del siglo 21, pero que sistemáticamente siembra el odio entre las clases sociales y fomenta la división de los venezolanos para implementarnos un sistema de corte realmente comunista por etapas, por fases, previa inoculación peligrosísima del mortal y diabólico virus del odio entre hermanos de un mismo pueblo; pareciera que estuviéramos entrampados por el odio comunista, siendo víctimas de un gran engaño.

domingo, 5 de septiembre de 2010

La nueva cultura está instrumentalizada por la política

La nueva cultura está instrumentalizada por la política

La nueva cultura está instrumentalizada por la política

En algunos momentos de nuestra Historia ha existido, como existe hoy también, una sediciente cultura en clara connivencia con determinadas ideologías políticas. La finalidad es domesticar a las masas y arrinconar a la opinión disidente. Para ello, los medios de comunicación no dudan en fabricar imágenes e interpretaciones distorsionadas de la realidad social. Esa cultura instrumentalizada por la política es claramente antidemocrática en sus contenidos y en sus finalidades. Por Blas Lara (*).
La nueva cultura está instrumentalizada por la política
Entendámonos. En su sentido amplio, la palabra cultura recubre un conjunto de interpretaciones del mundo y, sobre todo, de pautas de comportamiento. El hombre necesita orientaciones en su vida de todos los días para posicionarse, decidir y actuar en un mundo complejo y azaroso. Si además religión y cultura entran en alianza, la independencia del individuo deviene casi ilusoria y la emancipación personal requiere un esfuerzo titánico del que muy pocos son capaces. En un sentido restringido, la cultura de una época son sus modos de lenguaje, su música, su arte, su saber literario. En fin, lo que siempre se ha entendido por cultura "in recto".

Digo siempre, porque ahora la cultura se ha convertido en un ectoplasma, una "doxa" colectiva, un estado de opinión, una "sensibilidad" como dirían algunos. En la gran paellera de la cultura nueva se ha echado de todo: En primer lugar una buena dosis de relativismo nietzscheano para eliminar el gusto rancio de los valores tradicionales. Relativismo moral pero no negro y nihilista, sino muy aligerado con la frivolidad, la movida; más diversión, más ecoturismo, un bouquet de dogmas políticos, una dosis de candoroso buenismo en política interna y externa, y ante todo nuevos y simplistas credos democráticos. Todo ello removido y agitado por algunos medios de comunicación televisivos y radiofónicos.

De esta manera, lo cultural, en su versión de contrabando, se convierte en político-socio-cultural. A esta nueva forma de cultura, la llamaré “neocultura” para entendernos. Se venden como cultura, un cine que de ninguna manera refleja nuestra realidad social, la tontería intrascendente de muchos programas de televisión y una banalidad sin límites en el lenguaje, tanto en los medios como en la calle, en subasta permanente para ver quién es el más grosero. Ese será el más gracioso y el más listo. A la altura de los niños de siete años dándoselas de mayores en el patio de la escuela.

Los problemas centrales son otros

Nuestra sociedad española de hoy está aquejada de males graves, muy graves, como el paro y una crisis endémica de la que vamos a tardar mucho tiempo en salir. Más durablemente nos afligen otras crisis en profundidad como la crisis de los valores que socaba los fundamentos de nuestra vida en común, la familia y el Estado.

Ese es el centro de lo que debiera ser el debate social. Pero no se preocupen. Aquí no hay problema. Para curar nuestros males disponemos de un cataplasma universal que es la cultura, en su versión irrisoria de hoy, la neocultura.

Pan y circo, decían los romanos. Hoy le basta al pueblo con cultura de circo. Cultura festiva y carnavalesca, como la de los días del orgullo gay, versión amable - acomodada al aire del tiempo- de las grandes paradas militares de nazis y fascistas. Sin olvidar el montaje mediático de los multitudinarios fervores en honor de los héroes deportivos. Otro opio del pueblo del que la política hizo uso en otros tiempos hoy denostados. Otros tiempos, pero siempre con la misma idea de descerebrar a las masas.

Los hombres políticos están ahí para inventar sentido a las cosas. Ese sentido es la médula de una propaganda destinada a comprar adhesiones. Lo grave es hacer propaganda adulterando la realidad, alisando con descaro sus perfiles hirientes y dolorosos. Y vendiendo un slogan: ¡Aquí todo va bien y viva la fiesta, porque podemos pagárnosla!.

En esa labor, los forjadores de las doxas colectivas se han apoderado del lenguaje a través de la prensa y las televisiones artífices permanentes de la opinión pública. Se falsifica el sentido de las palabras.

Es muy significativo el mal uso de la palabra "democracia", uno de los conceptos-claves en las sociedades occidentales contemporáneas.

Pues bien, ahí tenemos a la obra a los mercenarios de la ideología redefiniendo lo que es democrático y lo que no lo es. Una apropiación semántica vergonzosa. Por dar un ejemplo concreto: hay que ver con qué furor han tachado de antidemocráticos a quienes han querido debatir sobre la oportunidad de las mencionadas gays parades, que aparte de ser objeto de la carcajada universal, debieran ser un serio tema de debate.

La neocultura es una religión

La nueva cultura se reviste de formas religiosas. Tiene su alto y bajo clero, fervientes apóstoles que tergiversan todo, inventando falsos focos de interés para el pueblo. Pregunto y espero no equivocarme demasiado: ¿Qué interés fundamental tienen hoy para ese pueblo, y para el 20% de parados, tanto arte contemporáneo, tantos museos de arte moderno, tantos óscares y goyas, tantos polideportivos en las aldeas, el almodovarismo y las penélopes, etc.? Y ese aire de nuevos ricos parvenus que nos ha hecho creer que somos; tan espléndidamente dadivosos con la miserias lejanas, y tan poco conscientes de la magnitud de la propia miseria.

Pero cuidado con disentir y criticar, porque a los que apartan de la “orto-doxia”, ( en traducción hodierna de las raíces griegas sería “lo políticamente correcto”), a esos heterodoxos se les cuelgan sambenitos como hacían los inquisidores de antaño. Para esa labor, ahí andan siempre alerta, como el brazo armado de lo políticamente correcto, unas escuadras de pseudointelectuales, mercenarios bien remunerados, al servicio de la opinión correcta. Dispuestos a cebarse, con el humor y la irrisión, contra cualquier oponente a la doxa que manifieste opiniones desviantes.

Eso es política. Ante la tragedia del desmoronamiento del empleo, se ve poca reforma estructural. Todo lo que se ha sabido hacer es crear batallones de agentes de desarrollo, de acompañantes sociales, de empleos ficticios de jóvenes para encuadrar minorías, etc. etc. Y promover el fútbol que se convierte en preocupación mayor de la población. La euforia ha sido tal tras el triunfo en el Mundial que hasta los viejos vuelven a recuperar su perdido vigor para hacer el amor. (¡Emotiva información que ha difundido el Canal Sur de Andalucía!). Nota de estilo: digo hacer el amor. ¡Qué cursilería! Hoy se habla más claro, en el lenguaje de la neocultura.

Entre tanto, la desdichada oposición al gobierno no tiene contrapropuesta cultural que ofrecer al pueblo como alternativa. Una nueva filosofía para nuevos tiempos. Absolutamente nada de eso que hemos definido como cultura ni en el sentido amplio, ni en el restringido. Es desolador. Son incapaces de ir más allá de unos planes económicos cuya eficacia queda por probar, mientras que lo que hace falta es una auténtica refundación, una "Restauración”. ¿Se acuerdan de la Historia? ¡Pobre e intelectualmente harapienta oposición!

En la memoria de todos está una época reciente en la que la política de otro signo se adueñó de la cultura durante varias décadas. Pero que quede claro: Hoy por hoy, de este auténtico estado terminal de nuestra democracia, el mayor responsable es el partido en el poder, sea cual sea su sigla. Responsable por haber hecho de la cultura un instrumento de domesticación de las masas. La cultura debiera ser, a través del arte y de la música, de la bella escritura, del hondo pensamiento filosófico, un luminoso camino del hombre hacia el centro de sí mismo, para encontrar allí, en su intimidad, las razones personales del pensar y del hacer y simplemente de vivir.

No es así. La cultura confiscada por la política se ha convertido en material de consumo, en droga colectiva. Que masifica, despersonaliza y, claro está, es inmisericorde con el disidente.

Si democracia es libertad de pensamiento y de expresión para cada uno, y si lo contrario de la democracia es el fascismo … ¿con la neocultura en manos de la política, no estaríamos de nuevo ante fascismo puro?

viernes, 3 de septiembre de 2010

Los gobiernos comunistas siempre mienten y matan - Iván Olaizola D’Alessandro

PARANINFO

Los gobiernos comunistas siempre mienten y matan

Iván Olaizola D’Alessandro

Paz a su alma y el deseo de que su inmolación no sea en vano. El gobierno inventó la tarjeta Sears. Tiby, si es verdad embustera.

A finales de la década de los cincuenta la mayoría de los jóvenes universitarios éramos fidelistas. Recogimos el “bolívar para la revolución cubana”. Admirábamos las proezas olímpicas de los atletas cubanos. Luego de haber visitado muchos países comunistas nos pareció que no era verdad tanta belleza y más bien, de alguna manera, comenzamos a admirar a Josip Broz Tito, y su especie de tercera vía, el movimiento de Países No Alineados. Fue en esa etapa, recién graduado, a mediados de los sesenta, que comencé a trabajar como ingeniero de planta de una fábrica experimental de vajillas en La Morita, estado Aragua. Allí conocí a un viejo yugoeslavo que había salido exiliado de la Yugoslavia de Tito, la República Federativa Socialista de Yugoslavia, tiempo después que fusilaran a Draza Mihajlovic, un clérigo católico, declarado culpable de colaboración, alta traición y crímenes de guerra por el Departamento de Seguridad Popular, en julio de 1946 y como él era un católico practicante no le quedó más remedio que coger las de Villadiego para salvar el pellejo. El mundo que da muchas vueltas lo trajo por estos lares. En realidad era un artista ceramista y muy buen conversador, claro con las dificultades propias de adaptación de su lengua de origen al castellano. Pero con todo pasaba un buen rato oyéndole todas sus historias sobre Tito. Me conversaba sobre los partisanos, el nacionalismo de Tito, su actuación en la segunda guerra mundial, el pleito con la Conferencia Episcopal, su excomunión por parte del Vaticano. Su lealtad a Moscú y a Stalin y la supuesta ruptura de ambos. Su apoyo a la guerra civil griega. Su prédica de que su socialismo era diferente del sistema soviético. Su expulsión del Kominform. Los supuestos magnicidios promovidos por Moscú. Los campos de concentración en algunas islas yugoslavas. El deseo de eternizarse en el poder. En fin que mi viejo amigo viejo serbio me relataba con lujo de detalles todo lo que vivió y se enteró de la dictadura de Tito. Para la época de nuestra conversa ya llevaba Tito más de veinte años mandando. Y resumía sus apreciaciones históricas asegurándome que los gobiernos comunistas son unos grandes embusteros y criminales. Engañan y matan en función de su socialismo. Dada su vehemencia no le discutía al respecto, solo lo oía y me guardaba mis dudas por respeto a su avanzada edad. Ni por más remota idea me pasaba por la mente que en algún momento de nuestra historia futura experimentaríamos en carne propia los comentarios del viejo serbio.

Casi cuatro décadas después llegó al poder en nuestro país un militar felón, y comenzó la tragedia. Recordando a la distancia las vespertinas conversaciones con mi viejo amigo, allá en La Morita, la misma que visitó Kennedy con don Rómulo, me parece verlo y oírlo contándome aquellas cosas que me parecían mentiras o media verdades o en todo caso reconcomio de un exiliado. Hoy podemos hacer similitudes, sobre todo en la parte negativa, entre el Mariscal Tito y el teniente coronel. Arriba al poder por los votos. Hace promesas populares que avivan la esperanza de las masas populares, sobre todo de las más desposeídas. Usa su verbo para hacer promesas de todo tipo. Promete las cosas más inverosímiles. Plantea terceras vías. El nacionalismo es una de sus banderas. Inventa un nuevo socialismo. No es comunismo es socialismo del siglo XXI. Hasta que un cardenal y un comandante lo desenmascaran. Tenemos presos políticos, exiliados, pleitos con la Iglesia y con todo aquel que ose disentir de sus opiniones, deseos o caprichos. Quiere guerrear contra todos, claro de embuste no como el Mariscal. Cambia la Constitución a su antojo. Le cambia el nombre a todo, en especial al país. Sus magnicidios se cuentan por decenas. Y plantea su especial deseo e interés de estar en el poder de por vida. Y, lo más parecido, son las mentiras y los crímenes.

Donde quiera que esté mi viejo amigo yugoslavo le pido disculpas por no haberle creído mucho sus historias. Hoy las estamos viviendo y creo que de forma potenciada. Ojalá no haya que esperar que el Todopoderoso lo llame a su regazo para salir de esto y que sea la voluntad del pueblo soberano la que se imponga, que se de cuenta de las mentiras y engaños y crímenes de este régimen comunista. Que como todo gobierno comunista miente y mata. Las dos últimas perlas: La muerte de Brito y la Cédula del Buen Vivir. Por eso todos a votar, a votar por los candidatos de la MUD, el 26 de septiembre, para elegir una Asamblea Nacional democrática, no comunista. Así será.

Iolaizola@cantv.net

lunes, 30 de agosto de 2010

"Murió Huelguista venezolano Franklin Brito"

"Murió Huelguista venezolano Franklin Brito"

"Murió Huelguista venezolano Franklin Brito"


Así lo reseñó Noticias24:

"El productor agropecuario Franklin Brito ha fallecido esta noche en el Hospital Militar de Caracas víctima de un paro cardíaco, según informó su esposa Elena de Brito a Noticias24".
"Elena de Brito explicó que fue avisada del triste acontecimiento por parte de los médicos del Hospital pocos minutos antes de las 9 de la noche".
"La esposa del productor se encuentra, en estos momentos, en el Hospital Militar de Caracas haciéndose cargo del cuerpo de su esposo".
"Sin embargo, el instituto médico aún no ha emitido una confirmación oficial del deceso".
"Se espera, según reseña El Nacional, que en las próximas horas los familiares entreguen un comunicado para explicar las causas y los detalles del fallecimiento".

Un caso polémico

"Brito inició su larga lucha contra el Gobierno del presidente Hugo Chávez cinco años atrás, con su primera huelga de hambre por conflictos con sus vecinos ante la delimitación de sus tierras".

"Autoridades obligaron a su reclusión en el Hospital militar meses atrás, en vista de su persistente protesta y el deterioro de su salud".

"El Gobierno alegaba que el reclamo por una supuesta invasión era injustificado y que se trata de una manipulación política. Pero Brito argumentaba que el Gobierno le había revocado derechos de propiedad sobre su fundo".
Comunicado Emitido por familiares de Franklin Brito.
"Con Inmenso dolor informamos al Pueblo Venezolano y al Mundo lo siguiente:

"Hoy 30 de agosto de 2010 el agotado cuerpo de nuestro esposo y padre Franklin Brito, dejó de respirar.
Tras una lucha de más de seis años, más de ocho huelgas de hambre, la mutilación de un dedo y haber sido víctima de una irregular privación de libertad, el cuerpo de Franklin Brito dejó hoy de realizar funciones vitales.
Todo esto no significa, sin embargo, que Franklin Brito ha muerto. Franklin vive en la lucha del pueblo venezolano por el derecho a la propiedad, el acceso a la justicia, por la vida en libertad y el respeto de los gobiernos a los derechos humanos, colectivos e individuales. Franklin Brito deja de ser carne para convertirse en símbolo y bandera para todos los atropellados por la soberbia del poder, para los ofendidos por la prepotencia de los gobernantes, para los que creen que la verdad y la justicia están siempre por encima de circunstancias y conveniencias.
El cuerpo de Franklin Brito muere en la institución militar donde lo mantenían retenido en contra de su voluntad. El gobierno del Presidente Hugo Chávez ignoró la petición de Franklin, el clamor de su familia y los llamados de los organismos internacionales para permitir que tuviera acceso a asistencia médica elegida por él mismo y, por lo tanto, merecedora de su confianza. Por eso, la familia Brito por ahora se abstiene de emitir opiniones sobre las causas directas del deceso, en virtud de las insólitas e inhumanas circunstancias que lo rodearon.
Pero lo que si podemos decir desde ya es que la lucha de Franklin Brito sigue. Nosotros, su familia, seguiremos luchando por el patrimonio de sus hijos. Y su consciente sacrificio no será en vano mientras los hijos de Venezuela estén también dispuestos a defender el patrimonio físico y moral de la Nación.
En momento posterior, cuando el dolor nos lo permita, emitiremos una nueva comunicación. Por ahora, sepa Venezuela que a Franklin Brito no pudo vencerlo la agresión, no pudo atemorizarlo la amenaza ni pudo doblegarlo la oferta corrupta. Por eso y por mucho más, en estos tiempos de muerte y dolor Franklin Brito es símbolo de decencia y vida.
Estamos seguros que el alma de Franklin, desde el reino de nuestro señor Jesucristo, nos seguirá iluminando. ¡Porque su lucha, que debe ser lucha de todos, CONTINÚA!"
Elena Rodríguez de Brito
Ángela Brito Rodríguez
Francia Brito Rodríguez
Franklin José Brito Rodríguez
José Franklin Brito Rodríguez
Caracas, Hospital Militar Lunes 30 de Agosto de 2010. 10:20 PM

domingo, 29 de agosto de 2010

La Madre Teresa de Calcuta

La Madre Teresa de Calcuta

La Madre Teresa de Calcuta


Dado el usual despiste permanente en el que suelo vivir, se me pasó completamente el centenario del nacimiento de la Madre Teresa de Calcuta, que fue el pasado jueves.

Ahora, unos días más tarde, me gustaría decir que nosotros no podemos comprender a la Madre Teresa. No podemos, porque ella en vida voló a alturas para nosotros insondables. La misma religiosa seguro que conforme pasaron los años de su entrega, de su cruz, de su generosidad, del crecimiento de su vida mística, exclamaría en sus ratos de oración: ¡ahora lo entiendo! Ahora entiendo este punto, ahora entiendo este tema, el Señor me ha hecho comprender tal o cual cosa.

Al hablar de la Madre Teresa tendemos a creer que era una persona muy buena y ya está. Es decir, alguien como nosotros que se dedicó a auxiliar a los pobres. Y olvidamos que el que se entrega de forma total a Jesús, va siendo transformado por Él.

Los pensamientos de la Madre Teresa al final de su vida se hallaban tan henchidos de amor, tan llenos de una sabiduría que no es de este mundo, sino aprendida directamente del Logos Encarnado, que nosotros, como si fuéramos unos niños pequeños, podemos afirmar que sólo conocíamos una minúscula parte del iceberg que era ella. No sólo conocimos una pequeña parte de ese titán que la Madre Teresa, sino que además conocimos esa pequeña parte según las pocs fuerzas de nuestro pequeño entendimiento.

Ella fue un ángel sobre la tierra, un gigante, una reina, una luz. En realidad no nos hacemos una idea adecuada de su vida espiritual, de la intensidad de su amor, del insondable conocimiento teológico del Misterio que tuvo ella.

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