Dios en familia | Católicos y sociedad
Dios en familia
Católicos y sociedad
Ante el ambiente electoral que están viviendo algunos países de Latinoamérica, es oportuno reflexionar sobre cómo deben votar los creyentes católicos y su responsabilidad frente a Dios y al Estado.
Un católico debe votar, preferentemente, por un candidato que respalde con su ejemplo las virtudes humanas y cristianas como el respeto a los demás, el saber escuchar, el diálogo, el decir la verdad, la honestidad, la vida morigerada, la fidelidad conyugal y el amor a su familia.
Debe votar, preferentemente, por un candidato que demuestre con hechos su espíritu de servicio a los demás, con especial preferencia hacia los pobres y que en todo y sobre todo defienda la dignidad de la persona humana.
Debe votar, preferentemente, por un candidato que tenga cualidades de gobierno y que garantice la vigencia del estado de derecho mediante la aplicación de la ley, sin excepción de personas o cargos.
Un católico sabe que, si bien la democracia no se agota en el proceso electoral, su fe lo compromete a colaborar en el bien del país emitiendo su voto. El abstencionismo es un pecado de omisión.
Que está obligado a conocer los principios morales y la doctrina de los partidos y candidatos y no dejarse manipular. Es pecado grave comprar o vender votos y colaborar con cualquier manera en un fraude electoral.
Que debe conocer su fe y formar su conciencia de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia y de la moral católica, y emitir su voto pensando en el bien común y no según intereses personales o de partido.
Que si no encuentra un partido o candidato que concuerde con sus principios religiosos y morales, debe votar, según su juicio y en conciencia, por el menos malo.
Que debe brindar a las instituciones ciudadanas que participan y cuidan de los procesos democráticos su respeto y apoyo. La democracia es un bien que todos debemos proteger.
Un católico debe tener en cuenta que estos principios doctrinales son válidos para todos los católicos de cualquier parte y no tienen dedicatoria particular, más que la que cada uno le quiera dar. Por tanto, el católico que actúa según estos criterios, contribuye de manera sustancial al bien del país, y nadie puede sentirse ofendido, porque se trata de la aplicación de principios que emanan de la ley natural común a todo ser humano. La Iglesia, además, es anterior a cualquier partido político y la fe trasciende las ideologías; en todo caso, quienes podrían sentirse ofendidos son los católicos que pagan impuestos y son usados con frecuencia para atacar los principios fundamentales de su fe y de la moral católica.
Autor desconocido
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